Polonia genera tensión a causa de Berlín

Paco Soto – Varsovia

 

Radoslaw Sikorski, ministro de Asuntos Exteriores polaco.

Polonia vive una nueva polémica política después de que el ministro de Asuntos Exteriores, Radoslaw Sikorski, pidiera públicamente en Berlín que Alemania lidere la Unión Europea (UE) y haga todo lo posible por conservar su unidad política y económica frente a la grave crisis que golpea a la mayoría de los países comunitarios. Sikorski sugirió a Alemania que actúe con rapidez, porque el debilitamiento de la zona euro podría provocar “una crisis de proporciones apocalípticas”. “No tengo miedo de la potencia de Alemania, sino de su inacción”, dijo Sikorski. La intervención del jefe de la diplomacia polaca provocó la ira de la derecha radical (el PiS de Jaroslaw Kaczynski) y los medios de comunicación conservadores y sorprendió al jefe del Estado, Bronislaw Komorowski, que desempeña un papel institucional fundamentalmente simbólico, y al primer ministro, el liberal Donald Tusk.

Según algunos medios polacos, el titular de Exteriores no consultó su discurso de Berlín ni con el presidente ni con el jefe del Gobierno. “El discurso de Sikorski ha sido importante y contenía importantes propuestas para un debate. No obstante, hubiera sido mejor precederlo con un debate en el país, porque entonces no habría despertado emociones tan grandes”, manifestó Komorowski. El portavoz del Gobierno, Pawel Gras, se negó a hacer comentarios. Mientras, el ministro Sikorski se mantuvo callado. Según ha podido saber Correo Diplomático de fuentes bien informadas, fue Tusk quien ordenó a Sikorski que pidiera en Berlín el liderazgo de Alemania en la UE, aunque sabía que una petición de esta naturaleza en un país como Polonia, que sufrió varias invasiones de su poderoso vecino del Oeste, levantaría ampollas.

Las fuentes consultadas por Correo Diplomático señalaron que “Tusk, como tuvo un abuelo que luchó en la Wehrmacht (Ejército alemán) durante la Segunda Guerra Mundial, no podía pronunciar ese discurso en Berlín, porque la polémica hubiera sido aún mayor y los ataques de la derecha radical también. Por eso ordenó a Sikorski que hablara en Berlín”. El diario conservador Rzeczpospolita aseguró que para poner fin a las especulaciones, Tusk tuvo que admitir que la orientación y las principales tesis del discurso de Radoslaw Sikorski han recibido su visto bueno y son resultados de una labor de muchos meses del Gobierno polaco y de la presidencia polaca de la UE. Sin embargo, Pawel Gras, indicó que el discurso de Sikorski no era una postura oficial del Ejecutivo.

 

Miedo a la crisis

Según las fuentes consultadas, el miedo de los gobernantes polacos a que la quiebra de la zona euro, de la que Polonia es dependiente, hunda a este país, “les obliga a adelantarse a los acontecimientos y pedirle a Alemania que reaccione rápidamente para evitar el desastre”. Es por este motivo que Donald Tusk defendió hace unos días con cierta vehemencia la reforma del Tratado de Lisboa para encarar la grave crisis económica y política de la UE. En este ambiente de crispación y confusión, el líder de la oposición y del PiS, el ultraconservador Jaroslaw Kaczynski, reclamó que el titular de Exteriores comparezca antes los tribunales, porque ha violado la Constitución polaca al querer “someter los intereses” de Polonia a Alemania. Otro grupo parlamentario de la derecha radical (Polonia Solidaria) recoge firmas para pedir la dimisión de Sikorski, que tiene el apoyo de Plataforma Cívica (PO, el partido de Tusk), el Movimiento Palikot (centroizquierda anticlerical) y SLD (socialista).