La UE abre la puerta a Croacia

Paco Soto – Varsovia

 

 

Croacia, un pequeño país de la Europa balcánica que perteneció al Estado federal yugoslavo hasta 1991, firmó el 9 de diciembre en Bruselas el tratado de adhesión a la Unión Europea (UE). Tras seis años de negociación y en plena crisis de las deudas soberanas en la eurozona, Croacia, que someterá el tratado a referéndum, dio el último paso para convertirse en el vigésimo octavo miembro de la Europa comunitaria a partir del 1 de julio de 2013. Una encuesta llevada a cabo el pasado mes de julio en Croacia daba un 52% de apoyo popular al tratado y una oposición del 38%. La ceremonia de la firma del tratado, que por parte croata contó con la presencia del presidente y la primera ministra saliente del país, Ivo Josipovic y Jadranka Kosor, se llevó a cabo durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE en Bruselas.

El presidente del Consejo Europeo (CE), Herman Van Rompuy, rindió un homenaje al nuevo Estado comunitario y aseguró “que con trabajo, perseverancia, valentía política y determinación la entrada en la UE está al alcance de la mano”. Van Rompuy advirtió, sin embargo, a Zagreb que tendrá que seguir haciendo grandes esfuerzos por acomodar sus estructuras económicas, políticas y jurídicas a las normas europeas. Bruselas quiere que Croacia se dote de un andamiaje económico moderno y transparente que facilite la concurrencia, reforme el sistema judicial y luche contra la corrupción y el crimen organizado. El país balcánico tiene 18 meses para alcanzar estos objetivos. En caso contrario, podría sufrir sanciones económicas de la UE.

Croacia se ha dotado de un sector turístico potente y competitivo, y hasta que estalló la crisis internacional experimentó un fuerte crecimiento económico. Sin embargo, este país ha sido sometido a criterios más severos que para la adhesión de otros Estados balcánicos como Rumanía y Bulgaria. La UE quiere evitar en la medida de lo posible problemas como el de la corrupción, que en el caso búlgaro y rumano tantos quebraderos de cabeza le han provocado, y es por este motivo que aprieta las tuercas a Zagreb. La CE dio el visto bueno a la adhesión de Croacia en la UE el pasado 9 de junio y Eslovenia, un antigua nación de Yugoslavia que entró en la Unión en 2004, levantó el veto al ingreso de su vecino, después de superar el conflicto fronterizo sobre las aguas del golfo de Piran.

 

Serbia tiene que esperar

Serbia, que también aspira a ser miembro de pleno derecho de la UE, no tuvo tanta suerte como Croacia. La CE decidió aplazar hasta el próximo mes de febrero el estatuto de candidato a la Unión para Belgrado, según anunció Herman Van Rompuy. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE tomaron esta decisión para que Serbia siga demostrando un “compromiso creíble” respecto de los acuerdos de normalización política alcanzados con Kosovo –un territorio que se independizó unilateralmente de Belgrado hace tres años- bajo mediación de Bruselas. La UE quiere que Belgrado y Pristina velen por el acuerdo sobre patrullas conjuntas en los pasos fronterizos del norte de Kosovo.

Los serbios de Kosovo, que acordaron con la misión de la OTAN en este lugar (KFOR) el desmantelamiento de una barricada próxima a la aldea de Jagnjenica, en el norte del territorio, rechazan la independencia kosovar y se oponen al despliegue de aduaneros de este país. Unos 50.000 serbios de Kosovo han pedido la nacionalidad rusa, según declaró a la emisora serbia B92 el portavoz del movimiento nacionalista ‘Vieja Serbia’, Zlatibor Djordjevic, para “frenar la islamización creciente de los serbios de Kosovo”. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Alexandre Lukachevitch, aclaró que “esta demanda no podrá ser satisfecha por Moscú”. Alemania, Reino Unido, Austria y Holanda son reticentes a la entrada de Serbia en la UE y piden “pruebas de normalización de relaciones” con Kosovo, mientras que España y Francia se decantan claramente a favor del estatuto de candidato a la Unión para el país balcánico.