Rusia se reconcilia con Chequia

Paco Soto – Varsovia

 

 

Rusia y Chequia han conseguido recomponer sus relaciones económicas y políticas tras una etapa de dificultades provocada por el empeño de Estados Unidos, en la etapa de George W. Bush en la Casa Blanca, por instalar un escudo antimisiles en territorio checo y polaco. Como lo recordó la emisora Radio Praga, “tampoco gustó en Moscú el acuerdo de Chequia con Noruega de suministro de gas para reducir la dependencia del procedente de Rusia, o la expulsión de diplomáticos rusos de Praga acusados de espionaje”. En plena crisis de la zona euro y cuatro días después de la celebración de las polémicas elecciones generales rusas, el presidente Dimitri Medvédev viajó a Praga para impulsar las relaciones bilaterales con su vecino del oeste.

Medvédev, que se reunió con el jefe del Estado checo, el euroescéptico y ultraconservador Václav Klaus, y el primer ministro, Petr Necas (centroderecha), es el primer presidente de Rusia en visitar Chequia por segunda vez durante su mandato. Lo hizo por primera vez el año pasado, durante una cumbre con Barack Obama, en Praga, en la que firmó un acuerdo de reducción de los arsenales nucleares de ambas superpotencias. Las delegaciones rusa y checa firmaron diversos convenios en al área de la cooperación económica por un valor de 2.140 millones de euros y también militar –modernización de helicópteros rusos vendidos a Praga-, y en ámbitos como la lucha contra el crimen organizado.

Uno de los asuntos más importantes fue la ampliación de la central nuclear checa de Temelín, por la que compiten las compañías rusas Gidropress y Atomstroyexport, la estadounidense Westinghouse y la francesa Areva. Según los medios checos, también se cerraron acuerdos millonarios para que empresas checas construyan una línea de ferrocarril en los Urales y una central eléctrica, y efectúen trabajos de remodelación de varias fábricas en Rusia.

 

Nueva etapa

Barack Obama paralizó el escudo antimisiles de George W. Bush, pero impulsó su propio sistema antibalístico en Europa con tres países poscomunistas claves en el este: Polonia, Rumania y Bulgaria. Chequia quedó al margen de la nueva estrategia, lo que fue criticado por los dirigentes checos. En este contexto, Medvédev, que ha amenazado a Washington y la OTAN con instalar misiles en el enclave báltico de Kaliningrado, cerca de la frontera con Polonia, si no se paraliza la estrategia militar de Obama en la Europa poscomunista, intenta reconstruir las relaciones políticas y económicas con Chequia y otros Estados de la región. El presidente Klaus aseguró que “Chequia y Rusia se libraron de las cargas del pasado”, y “esta visita (de Medvédev) es una clara señal del interés de nuestros dos países en intensificar y ampliar nuestros contactos”

 

Protestas

La visita de Dimitri Medvédev a Praga recibió críticas de diversos colectivos sociales. Un grupo de activistas de la organización humanitaria ‘Hombre en Emergencia’ protestó en los alrededores del Castillo de Praga –sede de la jefatura del Estado-, donde estaban reunidos Klaus y Medvédev, por los numerosos casos de periodistas asesinados en Rusia. Además, la ONG Checa ‘Centro para el Respaldo de la Democracia y los Derechos Humanos’ denunció el desarrollo de las elecciones generales en Rusia. El ministro de Asuntos Exteriores checo, Karel Schwarzenberg, en entrevista con el diario Mladá Fronta Dnes, también tuvo palabras críticas sobre la naturaleza de dichos comicios. El presidente ruso reconoció en rueda de prensa la posibilidad de que se hayan cometido irregularidades, pero pidió “calma para que el nuevo Parlamento pueda trabajar”. El presidente Klaus le echó un capote a su homólogo ruso al recalcar que “a mí tampoco me gusta escuchar comentarios desde el extranjero sobre algunas cuestiones nuestras internas. Me parece importante el cambio que han supuesto (las legislativas rusas) con respecto a elecciones anteriores”.