La Revolución de Terciopelo pierde a Havel

Paco Soto – Varsovia

 

 

Europa ha perdido a uno de sus hijos predilectos. El 18 de diciembre murió a los 75 años de edad en el norte de la República checa el dramaturgo y ensayista, militante demócrata contra la dictadura comunista checoslovaca y primer presidente democrático de Checoslovaquia y Chequia, de 1989 a 2003, Václav Havel. Havel, que estaba enfermo de cáncer, fue el artífice y líder de la plataforma opositora ‘Carta 77’, en el año 1977, y de la ‘Revolución de Terciopelo’, un movimiento integrado por intelectuales, artistas, profesionales y trabajadores que acabó pacíficamente, en 1989, con más de 40 años de opresión y dominación de la URSS sobre Checoslovaquia.

La ex secretaria de Havel, Sabina Tancevova, explicó que el antiguo disidente murió “durmiendo” en su casa de campo de Hradecek, y “su esposa Dagmar permaneció a su lado hasta sus últimos momentos”. Una neumonía mal curada durante su estancia en la cárcel en los años 80 del siglo pasado y un cáncer de pulmón estuvieron en el origen del delicado estado de salud de Havel, quien hace una semana recibió al Dalai Lama en Praga. El ex opositor al comunismo padecía una bronquitis crónica y tenía problemas cardíacos e intestinales, y el pasado 8 de marzo, 15 días antes de que se estrenara su película ‘En el inicio’, basada en su última obra de teatro, tuvo que ser hospitalizado, en Praga, tras sufrir graves problemas respiratorios.

El disidente Havel, que calificó al sistema comunista checoslovaco de “Absurdistán”, supervisó también la separación pacífica, en 1993, de la República Checa y Eslovaquia. La emisora pública Radio Praga anunció: “Murió Václav Havel, el rostro de la Revolución de Terciopelo”.

 

Dignidad democrática

Nacido en Praga en el seno de una familia burguesa, Václav Havel tuvo problemas para seguir estudiando en la universidad tras la instauración del régimen comunista dependiente de Moscú, en 1948, y tuvo que trabajar como asistente en un laboratorio de química hasta que consiguió establecerse como dramaturgo a fines de la década de 1950, después de haber estudiado literatura por correspondencia. Alcanzó fama mundial gracias a obras como ‘Zahradni slavnost’ (La fiesta, 1963) y ‘Vyrozumeni’ (El memorándum, 1965), y se unió a un grupo de escritores en el entorno de la revista Tvar. Durante la Primavera de Praga, un movimiento popular que pidió apertura política y libertades públicas en la Checoslovaquia de 1968 y fue aplastado a sangre y fuego por las tropas y tanques del Pacto de Varsovia bajo control de la URSS, Havel alcanzó su fama como autor teatral.

En diversos programas de radio apoyó las tesis reformistas del dirigente comunista de origen eslovaco Alexander Dubcek, quien sufrió en su propia carne el odio represivo del sector estalinista del Partido Comunista Checoslovaco. Havel se opuso a la invasión soviética y se negó a exiliarse en el extranjero. Sufrió un hostigamiento continuo por parte del régimen y fue condenado a cuatro años de prisión. Durante ese período escribió una de sus más célebres obras, ‘Carta a Olga’, su primera esposa. Después de su liberación, en 1984, Havel siguió dedicándose a la actividad política y en 1989 fue elegido líder del grupo opositor Foro Cívico.

 

No a la revancha

En la etapa democrática, tanto en Checoslovaquia como después en Chequia, Havel fue muy duro con aquellos sectores de la derecha radical que defendían posturas revanchistas contra los antiguos comunistas, y en los últimos años fue un crítico contundente del actual presidente de Chequia, el ultraconservador Václav Klaus. En Polonia, donde Havel era muy querido, el ex líder del sindicato Solidaridad y ex presidente, Lech Walesa, declaró: “Europa lo va a echar de menos”, porque “fue un gran orador y luchador por la libertad, por la democracia y la liberación del yugo comunista”.