Hungría: Contra control estatal de medios

Paco Soto – Varsovia 

 

 

Un grupo de periodistas húngaros se declaró en huelga de hambre ante la sede de la televisión pública, en Budapest, el pasado 10 de diciembre, para protestar contra la ley sobre medios de comunicación que fue aprobada hace casi un año por el Gobierno de derecha de Viktor Orban. La ley, que instaura el control de los medios públicos y privados por parte del Estado, como en tiempos del comunismo, es calificada de “liberticida” por sus detractores en Hungría y ha recibido muchas críticas de la Unión Europea (UE) y de instituciones como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), así como de colectivos profesionales como el International Press Institute (IPI), Freedom House, la Federación Europea de Periodistas (FEP) y medios europeos y estadounidenses.

Los huelguistas de hambre denuncian la situación insostenible en la que trabajan los periodistas en Hungría. Balázs Nagy Navarro, dirigente del sindicato de empleados de televisión, aseguró que “nos quedaremos hasta que las cosas no cambien, hasta que los responsables no abandonen sus puestos, aunque nos arriesguemos a que uno de nosotros termine en el hospital”. Este grupo de profesionales inició su protesta después de que estallara un incidente con Zoltan Lomnici, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia -un organismo controlado por el Gobierno de Orban-, el 3 de diciembre.

Según los huelguistas, en una emisión realizada por la televisión pública, el rostro de Lomnici, que es crítico con Orban, salió difuminado para que no apareciera en pantalla junto a un eurodiputado rumano que estaba siendo entrevistado. Los periodistas consideran que no fue un error técnico, sino de un acto de manipulación por parte de los responsables de la cadena pública. “Nuestra huelga continuará hasta que los verdaderos culpables sean identificados y que el mundo se dé cuenta de lo que está sucediendo en Hungría bajo el nombre de la libertad de prensa: los profesionales aterrorizados y emisiones manipuladas y falsificadas”, declaró Navarro.

 

Contra las interferencias políticas

La FEP emitió un comunicado de respaldo a “la lucha de los periodistas húngaros y sus sindicatos contra las interferencias políticas en los medios comunicación”. Diversos colectivos húngaros y extranjeros han denunciado el deterioro continuo de los derechos humanos en Hungría, donde la extrema derecha tiene una fuerza enorme. En esta línea, Beata Borza, que es miembro de la oficina del Defensor del Pueblo del país centroeuropeo, aseguró que Hungría está “en la cola” de la UE en cuanto a respeto de los derechos de los ciudadanos. La controversia sobre la ley de medios en Hungría ha puesto de manifiesto la precaria situación en la que se encuentra la libertad de prensa y de expresión en muchos países ex comunistas.

Además de Hungría, según la red EurActiv, Chequia y Bulgaria hacen parte de ese grupo de países poscomunistas con notables deficiencias. Tanto es así que la Comisión Europea (CE) tuvo que llamar la atención a Sofía. El informe de Reporteros sin Fronteras (RSF) de 2010 sobre libertad de prensa situó a Bulgaria en el puesto número 70, y denunció la existencia de escuchas telefónicas ilegales contra periodistas en el Estado balcánico. Bulgaria, que es un país pequeño en la UE donde han sido asesinados varios periodistas, gasta 50 veces más dinero que el Reino Unido en escuchas telefónicas. En Chequia, el poder y los aparatos de seguridad intentan controlar los medios y presionar a los profesionales y RSF denunció la existencia de “una ley mordaza” en este país.

 

Espionaje a periodistas

En Rumanía, la ONG ‘Media Monitoring Agency’, que trabaja con RSF desde 2004, llamó la atención sobre numerosas violaciones de los derechos de los periodistas en el ejercicio de su trabajo por parte de grupos de presión políticos y económicos. En Eslovaquia, el pasado mes de noviembre, los medios de este país informaron de que los servicios secretos espiaron durante meses a varios periodistas, al parecer con la connivencia del entonces ministro del Interior, Lubomir Galko, quien se vio obligado a dimitir por ello. Como señaló el periódico liberal eslovaco Sme, “lo que ha sucedido en Eslovaquia se asemeja a… un ataque a la sociedad, pero también a la imagen de Eslovaquia en el extranjero. En la República Checa, los políticos y la Policía también intentan intimidar a los medios y llegar hasta sus fuentes”. La situación de países poscomunistas que no están dentro de la UE, como Bosnia-Herzegovina, Croacia, Macedonia, Albania, Serbia, Kosovo y Montenegro, según RSF, es también manifiestamente mejorable.

 

República de Daguestán

Por otra parte, el conocido periodista ruso Jadzhimurad Kamálov, fundador del diario regional Chernovik, fue asesinado hace unos días por unos desconocidos en la república norcaucasiana de Daguestán, según informaron las autoridades.  Kamálov recibió varios disparos cuando se encontraba en las inmediaciones de la sede de ‘Libertad de Expresión,’ la empresa periodística que también dirigía. Kamálov era conocido por sus frecuentes críticas a las autoridades rusas, según recordó el diario Kommersant.

Daguestán es una de las repúblicas más inestables del Cáucaso, y vive una revuelta de grupos islamistas radicales, que atacan preferentemente a periodistas, policías y militares. En el 2009 también falleció tiroteado Malik Akhmedilov, periodista en el diario Verdad y en 2008 falleció en similares circunstancias Gadji Abachilov, profesional de la cadena de televisión Daguestán. En junio del 2005 murió asesinado Magomedzagid Varisov, del semanario local Novoye Delo. En los últimos 20 años, más de 200 periodistas han sido asesinados en Rusia.