Mauritania se alinea con el chiísmo iraní

 

La reciente visita a Nuakchot del vicepresidente iraní encargado de asuntos internacionales, Ali Saïd Lou, ha hecho saltar todas las alarmas, sobre todo en Occidente. El acercamiento entre Mauritania y el régimen de los ayatolás ha sido como un jarro de agua fría para muchos de los países con los que el Estado magrebí mantiene estrechar relaciones diplomáticas, con la antigua potencia colonial, Francia, a la cabeza. Washington pero, sobre todo, París, a través de “conductos no oficiales” ya habrían transmitido su inquietud a las autoridades mauritanas. “No nos inquietan los acuerdos firmados entre Teherán y Nuakchot en materia de petróleo, minas, transporte, sanidad o desarrollo rural, sino el riesgo de infiltración del chiísmo a través del tejido asociativo del país“, confiesa una fuente diplomática gala establecida en Rabat a Correo Diplomático.

Después de haber fracasado en Senegal y en Marruecos, país que rompió oficialmente sus relaciones diplomáticas con Irán el 6 de marzo de 2009, Teherán buscaría poner un pié en Mauritania con el objetivo de instalar en su territorio una amplia comunidad chiíta que pueda, ulteriormente, propagarse al resto del territorio saheliano. A pesar de las advertencias de Estados Unidos y Francia, el jefe de Estado mauritano, el general Mohamed Uld Abdel Aziz, no se muestra inquieto en modo alguno. “Irán sería un recurso de emergencia para el poder en caso de que se vea obligado a reprimir violentamente a la oposición o una revuelta popular, cuya frecuencia y magnitud no cesan de aumentar durante los últimos meses al compás de las primaveras árabes“, estima un responsable de la Organización contra las Violaciones de los Derechos del Hombre en Mauritania, OCVIDH.

 

Sin Gadafi, Argelia no es suficiente

Tras la caída del régimen de Muamar Gadafi, que era uno de los grandes mecenas del régimen mauritano, y el casi inexistente de apoyo de parte de las monarquías del Golfo Pérsico, hay que unir los recientes diferendos entre Mauritania y Marruecos, que han tenido como colofón la reciente expulsión del país del corresponsal de la agencia oficial de prensa marroquí, la MAP. En paralelo, durante las últimas semanas se ha producido un acercamiento significativo entre Nuakchot y Argel, que no siempre han mantenido buenas relaciones. “Aún así, este apoyo argelino no parece ser suficiente para el jefe de Estado mauritano, quien está dispuesto a que se propague el chiísmo a lo largo y ancho del país a cambio de un pequeño incentivo económico y, sobre todo, una ayuda inestimable para permanecer en el poder en caso de que fuera necesario“, concluye la fuente diplomática gala en Rabat.