Timoshenko aleja a Ucrania de la UE

Paco Soto – Varsovia

 

 

El encarcelamiento de la ex primera ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko, ha alejado a este país de la Unión Europea (UE). Bruselas mantiene que Timoshenko está en prisión porque la justicia, obedeciendo órdenes del presidente Viktor Yanukóvich, ha querido apartar a la ex líder de la Revolución Naranja de la vida política, mientras que el Gobierno ucraniano asegura que fue condenada el pasado 11 de octubre a siete años de prisión por un delito de abuso de poder. Un mes después de esta severa sentencia, el Servicio Estatal de Impuestos (SEI) de Ucrania anunció la presentación de nuevo cargos contra Timoshenko: ocultamiento de ingresos, apropiación indebida y evasión tributaria.

A la musa de la Revolución Naranja se la acusa de ocultar ingresos en divisas por más de 165 millones de dólares, apropiación indebida de fondo públicos y evasión de impuestos por más de 47 millones de grivnas (unos 5,8 millones de dólares). Timoshenko rechaza todas las acusaciones y ha denunciado que es víctima de una persecución política impulsada por Yanukóvich. En este contexto de tiras y aflojas entre Ucrania y la UE se celebró una cumbre bilateral para impulsar un acuerdo de asociación política y económica. Aunque antes de la cita bilateral el presidente Yanukóvich expresó sus deseos de que “durante la cumbre lleguemos a una solución positiva que conduzca a la firma de los correspondientes documentos, después de lo cual comenzará el proceso de ratificación en todos los países de la Unión Europea”, los observadores políticos destacaron el deterioro de las relaciones entre Kiev y Bruselas debido al encarcelamiento de Timoshenko.

La delegación de la UE, que encabezaron el presidente de la Unión, Herman Van Rompuy; el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso, y el comisario europeo de Política de Vecindad, Stefan Füle, no manifestó excesivo entusiasmo y las aspiraciones de Ucrania de cerrar un acuerdo de asociación con Bruselas que incluya la posibilidad de su integración en la UE son de momento un mero deseo. Francia y Alemania se negaron a firmar el acuerdo, que empezó a negociarse en 2007, y Durão Barroso lamentó los “problemas sistémicos” a los que se enfrenta la justicia ucraniana. El Parlamento europeo aprobó recientemente una resolución política en la que vincula directamente la suerte de Timoshenko a la de las perspectivas de Ucrania de integrarse en la UE. La Cámara europea considera que la ex primera ministra ucraniana debe tener la posibilidad de participar en el proceso político, incluidas las próximas elecciones parlamentarias, que se celebrarán en otoño de 2012.

 

Métodos soviéticos

Desde su elección en febrero de 2010, el presidente Yanukóvich y su formación política, el poderoso Partido de las Regiones, han utilizado métodos en el más puro estilo soviético para debilitar y dividir a la oposición, según denuncian sus principales responsables, y han rehabilitado a personajes de turbia trayectoria, como el ex presidente pro-ruso Leonid Kutchma, que no será perseguido por la justicia. En el poder entre 1994 y 2005, Kutchma fue acusado de haber ordenado el asesinato del periodista opositor Gueorgui Gongadzé, fundador el periódico on-line Ukraïnska Pravda. El cuerpo decapitado de Gongadzé fue encontrado en un bosque cerca de Kiev, después de que la víctima desapareciera el 16 de septiembre de 2000.

En 2010, Yuri Kravtchenko, antiguo ministro del Interior de Kutchma, fue identificado por la justicia como el “instigador” del crimen, pero no pudo ser detenido porque se suicidó en extrañas circunstancias en 2005. Otro sospechoso, Volodymyr Litvine, antiguo consejero de Kutchma, es hoy presidente del Parlamento ucraniano. Así las cosas, La UE, a través de personalidades como el ex presidente de Polonia Aleksander Kwasniewski, presiona a Kiev para que reforme su justicia y los oligarcas ucranianos están a favor de un acuerdo de asociación de su país con Bruselas, porque lo consideran positivo para sus intereses, mientras que Rusia intenta sacar partido de las desavenencias entre Ucrania y la Europa comunitaria.

 

Secuestro de la KGB

En otro orden de cosas, tres militantes feministas ucranianas de la asociación Femen que se habían manifestado semidesnudas ante la sede de la KGB (el servicio secreto de Bielorrusia) en Minsk, para protestar por el primer aniversario de la elección del presidente-dictador bielorruso, Aleksander Lukashenko, fueron secuestradas y maltratadas en un bosque por agentes de dicha fuerza de seguridad. Así lo denunció a los medios una de las víctimas, Inna Chevtchenko. Las tres activistas fueron detenidas por la Policía cuando iban a regresar a su país en tren. Tras vendarles los ojos, los agentes policiales y de la KGB las metieron a la fuerza en un autobús que las condujo hasta un bosque en la región de Gomel, a 320 kilómetros al sureste de Minsk. En ese lugar, fueron obligadas a desnudarse, a pesar de las bajas temperaturas. Los agresores rociaron los cuerpos de las tres feministas con aceite y después amenazaron a sus víctimas con quemarlas vivas. También las amenazaron con un cuchillo y les cortaron el pelo. Después les golpearon y les quitaron sus pertenencias, la ropa, el dinero, los móviles y sus documentos, y las dejaron desnudas en el bosque.