Constitucional húngaro frena ataque a prensa

Paco Soto – Varsovia

 

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha visto su ofensiva derechista frenada por el Tribunal Constitucional de su país.

 

El Tribunal Constitucional de Hungría puso freno a la ofensiva derechista que lleva a cabo el Gobierno de Viktor Orban, al suspender varios artículos de la polémica ley de prensa que aprobó hace un año el Parlamento. Esta ley, que instaura el control de los medios por parte del Estado, como en tiempos de la dictadura comunista, ha sido calificada de “liberticida” y “ley mordaza” por sus detractores en Hungría y ha recibido duras críticas de la Unión Europea (UE) y de instituciones como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), así como de colectivos profesionales y medios europeos y estadounidenses. La sentencia del alto tribunal se opone a que los periodistas tengan que revelar sus fuentes, como estipulaba la normativa, porque, según el periódico Népszava, “puede abrir las puertas de par en par para que se cercene la libertad de prensa”, y también rechaza al control del poder sobre el contenido de la información de los medios.

Los opositores a Orban, que tiene mayoría absoluta en el Parlamento y controla las principales instituciones públicas, valoraron positivamente la sentencia, porque pone de manifiesto que “todavía funciona el Estado de derecho en Hungría”. A pesar del revés jurídico y político sufrido por Orban, en el ámbito de la libertad de prensa y de expresión, el panorama en Hungría sigue siendo preocupante. Hace unos días, el Consejo de Medios, el órgano gubernamental que supervisa el trabajo de los periodistas, decidió retirar la frecuencia a la única emisora de radio opositora de Hungría, Klubradio. El director de la radio, Andras Arato, denunció que “una emisora que tiene 10 años de existencia y una audiencia de medio millón de personas pueda ser tratada de esa manera” y acusó a los gobernantes de “conceder la renovación de la frecuencia de manera cínica” y en función de la cercanía de los medios radiofónicos al poder ejecutivo.

 

Manipulación en televisión

La situación es tan escandalosa que el pasado 10 de diciembre un grupo de periodistas organizó una huelga de hambre ante la sede de la televisión pública, en Budapest, después de que estallara un incidente con Zoltan Lomnici, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, el 3 de diciembre. Según los contestatarios, en una emisión realizada por la televisión pública, el rostro de Lomnici, que no oculta su oposición a Orban, salió difuminado para que no apareciera en pantalla junto a un eurodiputado rumano que estaba siendo entrevistado. Los periodistas aseguraron que no fue un error técnico, sino un acto de manipulación por parte de la dirección de la cadena de televisión. El Gobierno tuvo que retroceder ante la huelga de hambre y destituir a dos directivos de la televisión pública, uno de los cuales es el redactor jefe, Daniel Papp, que fue portavoz del partido de extrema derecha Jobbik. El Parlamento aprobó también una ley electoral que, según sus adversarios, cambiará el sistema de votación húngaro a favor del Fidesz, el partido conservador de Viktor Orban. El ex primer ministro socialista Ferenc Gyurcsany condenó la “autocracia” de Orban durante un acto de protesta delante del Parlamento con diputados del partido ecologista de izquierda LMP.