Libia: ¿Cómo desarmar a las milicias?

 

Acabar con la presencia de hombres armados, equipados con lanza misiles y metralletas de gran calibre cargadas sobre furgonetas, una escena harto típica del paisaje del país magrebí durante el último año, es una de los principales desafíos a los que se enfrenta el nuevo jefe de Estado-Mayor del ejército, Youssef el-Mangoush. Al no poder desarmar a los milicianos por la fuerza, el-Mangoush ha puesto en marcha, el pasado 10 de enero, un ambicioso plan de reinserción de combatientes. Entre otras medidas, se ha previsto que parte de estos efectivos integren los ministerios de Defensa e Interior, con un salario mínimo de unos 600 dinares (370 euros). Para aquellos que quieren volver a la vida civil, las autoridades pondrán en marcha ayudas para que los guerrilleros puedan continuar los estudios allí donde los han dejado o incluso para la financiación de proyectos. El objetivo último de estas medidas no es otro que desarmar a las milicias y, poco a poco, recuperar la ingente cantidad de armas aún en circulación en el Estado magrebí.

La nominación de el-Mangoush el pasado 3 de enero a la cabeza de la institución militar no ha estado exenta de polémica, a pesar de contar con la bendición del primer ministro, Abderrahim el-Kib, y del presidente del CNT, Mustapha Abdeljalil. El mismo día de la nominación en un violento enfrentamiento entre miliciaciones de Misrata y Trípoli en la propia capital resultaban muertas cuatro personas, según el balance establecido por el jefe del Consejo Militar de Trípoli, el ex yihadista Abdelhakim Belhaj. Este tipo de incidentes son una constante desde el fin de la guerra, provocando un incesante goteo de muertos y una patente inseguridad. “Tenemos la sensación de que el Gobierno no controla absolutamente nada y que son estos milicianos los auténticos señores del país“, confiesa un anónimo comerciante de Trípoli de origen tuareg.

 

Controvertida nominación

El día después de la nominación de el-Mangoush, el 4 de enero, un comunicado conjunto de la Coalición de Revolucionarios Libios y del Consejo Militar de la Cirenaica denuncia la elección del nuevo jefe de Estado Mayor de “no democrática”. Los rebeldes de Benghazi presenta a su propio candidato. Se trata de Salah Salem el-Obeidi, un general perteneciente a la misma tribu que el antiguo jefe del ejército, Abdelfattah Younes, asesinado en julio de 2011. “La presión sobre el nuevo jefe militar del país es abrumadora, en un momento en que todos los jefes milicianos tratan de situar a sus peones en una favorable situación ante la inminente institución de un Consejo Supremo de Defensa y la revisión total del organigrama del ejército“, sostiene una fuente militar libia consultada por Correo Diplomático.

Originario de Misrata, Youssef el-Mangoush se ha convertido en un personaje célebre en Libia desde su arresto en abril de 2011. Capturado por las tropas leales al coronel Muamar El Gadafi cuando dirigía la acción de las fuerzas rebeldes sobre el frente de Ajdabiya, interrogado ante las cámaras de la televisión nacional, el-Mangoush rechaza tratar a los rebeldes de “ratas”, como sostenía la terminología gadafista de la época. Mantenido en detención hasta la caída de Trípoli, en agosto, antes de su designación como jefe de Estado Mayor el-Mangoush era vice ministro de Defensa en el Gobierno de el-Kib.