El Foro de Rabat promueve la integración política y económica de África

Paco Soto / David Alvarado – Rabat

 

 

La integración del continente africano, que es un sueño desde los años 60 del siglo XX, podría convertirse en una realidad si los actores económicos y políticos se lo proponen y son capaces de poner en marcha mecanismos adecuados para alcanzar este reto. Esto es, al menos, lo que ha quedado de manifiesto en la reciente edición del Foro de Rabat, el pasado 25 de enero. Los inversores marroquíes que están presentes en varios países africanos, en sectores como la banca, los seguros y la minería, se han puesto manos a la obra para transformar el sueño en realidad. En el terreno de las telecomunicaciones, el protagonismo de Maroc Telecom, dirigido por Abdeslam Ahizoune, es un buen ejemplo de este proceso de integración económica en ciernes.

Esta firma marroquí está presente en cinco países: Marruecos, Burkina Faso, Gabón, Malí y Mauritania. La compañía atiende a 29 millones de clientes, frente a un millón en 2000. Con el respaldo del Estado marroquí, la empresa, que promueve una política de cooperación económica activa con los países situados al sur de Marruecos, tiene la intención de potenciar su dinámica de expansión. Según Abdeslam Ahizoune, “el objetivo es reducir la brecha digital (entre África y los países desarrollados) mediante la inversión en autopistas de la información, porque son una gran herramienta para luchar contra la exclusión, la integración regional y la apertura al mundo“.

El jefe del Estado de Togo, Faure Gnassingbe, que es también presidente de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA), en un mensaje enviado al Foro, abogó por una participación más activa de los sectores público y privado. “Existe un enorme atraso en infraestructura vial, ferroviaria y aérea en África. Es lamentable que sea más fácil, por ejemplo, ir a París desde un país africano que viajar de un país africano a otro”, señaló Oumar Yugo, presidente del Círculo Internacional de Decisores (CID). A pesar de las dificultades objetivas, Oumar Yugo puso el acento en los esfuerzos que han permitido a África lograr una tasa media de crecimiento anual del 5% entre 2000 y 2008. Para acelerar este proceso de crecimiento, hay que llevar a cabo una lucha sin cuartel contra la burocracia, la corrupción y la falta de transparencia, y “tenemos que impulsar verdaderas reformas institucionales”, recomendó el presidente del CID.

 

Escasa integración regional

De momento, la integración regional africana es escasa. Así lo puso de manifiesto Philippe Hugon, director de investigación en el Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) y un experto en África. “Las relaciones regionales son menos del 10%. Tenemos que cambiar esto y hacer una ruptura con las relaciones de dependencia poscolonial”, indicó Hugon. Sin embargo, según el experto francés, en los últimos años, en algunas partes del continente, se ha creado un marco para la integración a un nivel más global. Ha surgido una clase media en algunos Estados africanos y ha aumentado el comercio intra-africano, que ahora representa el 40%, mientras que sólo era el 27% hace unos pocos años. Mientras tanto, se han consolidado grandes grupos privados industriales y financieros, como en Marruecos Attijariwafa Bank, el banco BMCE, Maroc Telecom y el Grupo Saham del empresario Mulay Hafid El Alamy.

África no es el problema sino la solución”, dijo el presidente del Consejo para el Desarrollo y la Solidaridad (CDS), Mohamed Benamour. Economistas y expertos están de acuerdo con esta afirmación, porque consideran que África es un continente en pleno desarrollo y una reserva de crecimiento que contrasta con las economías occidentales en recesión. Según el Banco Mundial (BM), África debería alcanzar una tasa de crecimiento del 6% en 2012. Nezha Lahrichi, director general de la Sociedad Marroquí de Seguros a la Exportación (SMAEX, en sus siglas en francés), defendió que los Estados africanos “presenten un frente unido para definir proyectos comunes, y establezcan una asociación de todos los actores de la sociedad”. Habrá que ver si los deseos de Nezha Lahrichi se convierten en una realidad tangible y el ‘Davos africano’ da sus frutos a corto plazo.