EXCLUSIVA. Moustapha Niasse, candidato a la presidencia: “Asistimos a un golpe de Estado constitucional en Senegal”

David Alvarado – Rabat

El ex primer ministro senegalés, Moustapha Niasse, durante su intervención en el Forum de Rabat, el pasado 25 de enero (Fotografía: Correo Diplomático)

 

La jornada del 31 de enero se antoja clave para el futuro de Senegal. La gran manifestación convocada contra la candidatura del actual presidente Abdoulaye Wade, cuya eventual reelección ha sido legitimada por el Consejo Constitucional,  podría ser el inicio de una movilización mucho más amplia, que se extienda a lo largo y ancho de la geografía senegalesa. Desde que se conoció el veredicto de la más alta instancia constitucional, el pasado viernes, los disturbios no han dejado de sucederse, provocando al menos tres muertos hasta el momento. La tensión es patente y en cualquier momento puede saltar la chispa. ¿Seguirán los senegaleses el ejemplo de sus vecinos magrebíes? ¿Saldrán todos a la calle, unidos, para mostrar su rechazo a la reelección de su octuagenario presidente? El mundo observa al pueblo senegalés.

Especial atención también hacia la oposición política, habiendo llegado el momento ineludible demostrar su verdadera amplitud y fuerza sobre el terreno. Principal figura opositora, el candidato de Bennoo Siggil Senegaal (literalmente “Salvar el Honor de Senegal”, BSS) a las elecciones presidenciales del próximo 26 de febrero, el ex primer ministro Moustapha Niasse, ha lanzado “un llamamiento solemne a la población en el conjunto del territorio y en la diáspora para movilizarse y organizar la lucha para la retirada de la candidatura de Wade y la celebración de elecciones libres y transparentes en paz y seguridad“. Niasse no duda en asimilar la decisión del Consejo Constitucional a un “golpe de Estado constitucional”. Presente el pasado 25 de enero en Forum de Rabat para la integración africana, donde Niasse atendió a Correo Diplomático, y contactado telefónicamente durante las últimas horas, el líder de la coalición BSS, que muchos ven como potencial vencedora de los próximos comicios, reafirma su determinación de “combatir hasta el final la enésima atenta contra la democracia del presidente Wade“.

 

¿Qué opinión le merece la reciente decisión de los cinco sabios del Consejo Constitucional de validar la candidatura del presidente Abdoulaye Wade para presentarse a un tercer mandato consecutivo?

La misión del Consejo Constitucional es la de velar por el escrupuloso respecto de nuestra Carta Magna, que limita el número de mandatos presidenciales a dos. El presidente Wade ha estado en el cargo desde 2000, habiendo sido reelegido en 2007. De ahí que nadie comprenda la sorprendente decisión del Consejo Constitucional, validando una candidatura que todos expertos jurisconsultos senegaleses han tachado de ilegal. Wade no puede y no debe ser candidato a la elección presidencial. Sin ningún atisbo de duda, asistimos a un golpe de Estado constitucional en Senegal.

 

La reacción de la calle no se ha hecho esperar. Durante las últimas horas se han multiplicado las manifestaciones a lo largo y ancho de país, sucediéndose algunos disturbios. Hoy (31 de enero) se ha convocado una gran manifestación de repulsa en Dakar. ¿Cómo cree puede evolucionar la situación?

Podemos esperar cualquier cosa. Los jóvenes y los demócratas no podían dejar pasar por alto una tan grave afrenta. La reacción era previsible contra la decisión del Consejo Constitucional. Ya la participación ciudadana había sido sido muy elevada durante las manifestaciones convocadas por el Movimiento del 23 de Junio contra un tercer mandato de Abdoulaye Wade, compuesto por hasta 147 asociaciones políticas y civiles y entre las que se cuenta nuestra coalición BSS. Ahora la población se ha manifestado contra lo que entiende es una violación flagrante de la Constitución. Wade y su régimen intentan reprimir violentamente esta voluntad, utilizando la fuerza pública contra gente inocente cuyo único error es expresar sus aspiraciones a una nueva forma de gobernar, más respetuosa de los derechos humanos más elementales. Si bien en Senegal el enfrentamiento no tendría un carácter étnico, debemos evitar a toda costa una deriva como la de Costa de Marfil. Los Estados Unidos, conscientes del riesgo, han enviado sucesivos llamamientos a Wade para evitar lo peor, pero este se ha mantenido impermeable a las condenas.

 

¿Qué herencia ha dejado el presidente Abdoulaye Wade a Senegal? ¿Cómo calificaría su gestión política durante estos últimos 12 años?

Al contrario que sus predecesores en el cargo, los presidentes Sengo y Diouf, que contribuyeron a la mejora del país y a dar una imagen brillante del mismo a nivel internacional, Wade no ha hecho sino multiplicar los errores políticos. Es alguien a quien le falta la medida de las cosas, que no sabe gestionar los activos del país y que, además, carece de una estrategia clara. Bajo el mandato de Wade se ha hipotecado el futuro económico de Senegal, comprometiendo grandes sumas de dinero a proyectos personales y egocéntricos sin ningún tipo de impacto sobre la población, y la corrupción se ha convertido en la norma. Más allá de los graves problemas sociales que atraviesa el país, cuya máxima expresión son las sucesivas movilizaciones y huelgas que sacuden al país desde hace ya algunos años, hemos dejado de ser creíbles a ojos de la comunidad internacional, que ha dejado de confiar en Senegal.

 

¿Cuáles que son las prioridades de su país bajo las actuales circunstancias? ¿Sobre qué ejes gira el programa de la coalición electoral que usted mismo encabeza?

Como desgraciadamente nos está demostrando la experiencia, primeramente debemos operar una profunda reforma institucional, reduciendo el margen de acción del presidente y sus poderes en favor de la Asamblea Nacional. También debemos reformar la justicia, para que sea totalmente independiente del poder ejecutivo, como actualmente no es el caso. El más claro ejemplo de esto es el último veredicto del Consejo Constitucional abriendo la puerta a un tercer mandato de Abdoulaye Wade. Además, debemos reforzar los principios de buena gobernanza política, avanzando en el respeto de las libertades y derechos individuales, económica, luchando de forma decidida contra la corrupción y el despilfarro de recursos; y social, multiplicando las iniciativas en favor de los colectivos más desfavorecidos, desarrollando la protección social y la sanidad, e invirtiendo más y mejor en educación y en la formación de nuestros jóvenes.

 

¿Qué rol cree que puede jugar España en la actual crisis senegalesa?

España es un país muy importante para nosotros. A nivel económico, tenemos firmados a través de la Unión Europea varios acuerdos de pesca que otorgan a los barcos españoles la libertad de pescar en nuestras aguas una gran variedad de pescado. A nivel político y de seguridad, gestionamos un dossier sensible y harto importante, como es el de la inmigración ilegal. Existe una firme voluntad de ambas partes para controlar los flujos migratorios clandestinos, para lo cual España abrió una línea de crédito en la que deposito 30 millones de euros para ayudar a Senegal a vigilar la partida de embarcaciones de fortuna hacia las Islas Canarias y paliar en cierta medida la tragedia humana que esto suponía. ¡Se estima que en apenas tes años unas 6.000 personas han perdido la vida en esta travesía! Además, con España también existen unos fuertes vínculos culturales, que no se han puesto de relieve suficientemente. Todo esto hace de Madrid un socio ineludible para nuestro país a la hora de avanzar hacia una efectiva democratización y operar un progreso necesario.

 

Biografía

Nacido el 4 de noviembre de 1939 en Keur Madiable, Moustapha Niasse es diplomado de la Escuela Nacional de Administración de Dakar, habiendo continuado después sus estudios en París. Después de una dilatada carrera en la función publica, donde llega a ser director de gabinete del presidente Senghor, Niasse es nombrado Ministro de Urbanismo, Hábitat y Medio Ambiente, en 1979. Poco después es designado jefe de la diplomacia senegalesa y ulteriormente primer ministro, en abril de 1983, durante apenas un mes. En junio de 1993 se vuelve a convertir en Ministro de Asuntos Exteriores, cargo que desempeña hasta julio de 1998, cuando pasa a ser representante del Secretario General de Naciones Unidas para los países de los Grandes Lagos.

En 2000 es el candidato de la Alianza de Fuerzas de Progreso a la elección presidencial, quedando en tercera posición en la primera vuelta con un 16,8% de votos. Tras la victoria de Abdoulaye Wade en esos mismos comicios, Niasse es nombrado primer ministro. El 12 de junio de 2002, el Secretario General de la ONU lo designa enviado especial para ayudar a la consecución de un acuerdo para el reparto de poder en la República Democrática del Congo. En 2005 es nombrado por Kofi Annan miembro del Alto Consejo para la Alianza de Civilizaciones. El 19 de diciembre de 2006, la Coalición Alternativa 2007, que reúne a una decena de partidos de oposición, lo designa como candidato a las elecciones presidenciales, en las que obtiene un 5,93% de sufragios, según los resultados definitivos anunciados por el Consejo Constitucional, el 11 de marzo.

Actualmente, al frente de Bennoo Siggil Senegaal, una coalición que agrupa a un total de 36 partidos de corte progresista, Niasse se postula como uno de los principales favoritos para alzarse con la presidencia senegalesa.