El frío polar mata en Europa del Este

Paco Soto – Varsovia

 

 

La ola de frío polar que está causando enormes daños en Europa se ceba con los países del Este, sobre todo los más pobres. Las temperaturas, que en muchos casos rozan los 25 o 30 grados bajo cero, son la causa directa de las muertes, pero la miseria en la que viven muchos ciudadanos, el alcoholismo y la desidia de las autoridades son la otra cara de la moneda. El frío tiene rostro de pobreza en Europa del Este. “Faltan albergues para indigentes, no hay dinero suficiente ni personal cualificado, el alcoholismo goza de cierta tolerancia social y la falta de una sociedad civil bien organizada agrava el problema”, explica el comentarista político polaco Mariusz Borkowski.

El resultado de este situación es desolador. Mientras en Alemania, con un clima parecido al polaco, el frío polar apenas ha provocado unas pocas muertes, en Ucrania, según el Ministerio de Situaciones de Urgencia, más de 100 personas han fallecido en los últimos días y unas 3.200 escuelas están cerradas en 16 regiones. Polonia, cuyos dirigentes liberales se vanaglorian de que su país creció más del 4% en 2011, se enfrenta a la dura realidad de la miseria y la falta de infraestructuras adecuadas para hacer frente a las duras inclemencias del tiempo. Una treintena de personas han muerto y desde que empezó el invierno el número de fallecidos se eleva a unos 50.

Según un portavoz de la Policía, “las víctimas del frío son muchas veces personas sin hogar o que han abusado del alcohol, o ancianos”. Las autoridades han pedido a los ciudadanos que alerten a la Policía si observan a personas tendidas en la calle o consumiendo alcohol. En Varsovia, el Ayuntamiento ha encendido fogatas de carbón en las calles para que los ciudadanos se calienten. Algunas escenas callejeras de mendigos calentándose las manos o bebiendo vodka de mala calidad recuerdan episodios de un país en situación de posguerra.

 

El Danubio congelado

En la pequeña Bulgaria, con el Danubio congelado en muchos lugares y el mercurio que bajó a los 38,3 grados bajo cero en la ciudad de Tran, en el oeste del país, han fallecido al menos cinco personas y en Sofía, el Ayuntamiento reparte tazas de té caliente a los transeúntes. La situación no es mejor en Rumanía, donde han muerto más de 20 personas y el Gobierno se ha visto obligado a movilizar el Ejército. En Chequia, donde las temperaturas, por la noche, llegan a unos 20 grados bajo cero, han muerto al menos 12 personas y los ayuntamientos han tenido que construir carpas provisionales, donde los indigentes pueden pasar la noche y recibir comida gratis.

Mientras Europa occidental se congela, el reguero de muertes en el Este se extiende por Eslovaquia, Hungría, Serbia, donde se ha decretado el estado de emergencia en 14 municipios, Macedonia, Lituania… El frío polar suele golpear a los más débiles: pobres, ancianos, enfermos e indigentes que no tienen otra forma de sobrevivir que acudir a los comedores populares o los puestos de socorro habilitados por ayuntamientos, policías, bomberos y protección civil. Los más desafortunados mueren en la calle o en casa. En las calles y plazas de Varsovia, Budapest, Praga, Bucarest o Sofía se puede ver estos días el rostro congelado de la miseria, que en muchos casos va de la mano del alcoholismo, la vejez y la soledad.