Pacto fiscal de la UE divide Gobierno checo

Paco Soto – Varsovia

 

 

La negativa del Gobierno de centroderecha de Petr Necas a que Chequia apoyara el nuevo pacto fiscal aprobado por 25 de los 27 países de la Unión Europea (UE), ha provocado profundas divisiones en el Ejecutivo, formado por tres partidos: Demócratas Cívicos (ODS), TOP 09 y Asuntos Públicos. Necas es el líder de ODS, la principal formación gubernamental. En una entrevista con el diario Lidové noviny, Necas expresó su orgullo de “haberme opuesto claramente al texto, porque considero que no aporta nada bueno a la República checa”. El ‘premier’ checo criticó con dureza la limitación de la deuda pública a 60% del PIB que contempla el pacto fiscal, porque miembros importantes de la zona euro, como Francia y Alemania, no respetan esta cláusula.

Antes de la cumbre de Bruselas, el jefe del Estado checo, el eurófobo y ultraconservador Václav Klaus, amenazó a Necas de que en caso que aprobara el texto de adhesión al acuerdo fiscal, él no lo ratificaría. El influyente ministro de Asuntos Exteriores checo y líder de TOP 09, Karel Schwarzenberg, criticó duramente la negativa de su Gobierno, porque “no firmar el pacto fiscal europeo perjudica a la República checa”, y advirtió que “no puedo ser miembro de un gobierno que conducirá la República checa fuera de la principal corriente de integración europea”. El jefe de la diplomacia checa aseguró que la decisión de Necas obedece a razones de “política interna”, porque el presidente Klaus anunció que se negaría a ratificar el acuerdo y Necas dio un voto negativo a Bruselas “para demostrar su hombría”.

 

Referéndum

Antes de que se celebrara la cumbre de Bruselas sobre el pacto fiscal, Petr Necas hizo saber su voluntad de someter este acuerdo a referéndum, porque “implica una transferencia radical de poder en manos de la UE”. El principal partido de la oposición, el socialdemócrata CSSD, rechazó la idea de una consulta popular y afirmó que la negativa del Gobierno de Necas traerá “consecuencias desagradables” para Chequia. El partido del titular de Exteriores también puso en duda la oportunidad de un referéndum.

La influencia del presidente Václav Klaus, un furibundo antieuropeísta, en la vida política checa es importante. Amigo político de derechistas radicales como el español José María Aznar y el estadounidense George W. Bush, Klaus, que niega la existencia del cambio climático y acusa a los ecologistas de fundamentalistas, lleva años poniéndole palos en la rueda a la UE. Así lo hizo durante la presidencia checa de la UE. Ahora sigue atacando las instituciones europeas y poniendo en duda la viabilidad de la Unión, aunque su país se beneficie de las ayudas comunitarias.