Corrupción: Rumanía en el punto de mira

Paco Soto – Varsovia

 

El ex primer ministro rumano Adrian Nastase, reicientemente condenado a dos años de prisión por corrupción.

Rumanía es, junto con Bulgaria, el país con mayor nivel de corrupción de la Unión Europea (UE). Es por este motivo que Bruselas ha puesto en marcha unos mecanismos de control específico de la reforma del aparato judicial rumano. En las próximas semanas, la UE hará público un informe sobre la evolución de la reforma judicial en Rumanía, y los analistas políticos creen que la condenada del ex jefe de Gobierno Adrian Nastase jugará a favor de Bucarest. En declaraciones al periódico on-line rumano en lengua francesa ‘Le Petit Journal de Bucarest’, el politólogo Sorin Ionita considera que la sentencia contra el ex primer ministro rumano Adrian Nastase, recientemente condenado a dos años de prisión por corrupción, es “una decisión muy simbólica, porque es la primera vez que una persona de esta naturaleza es condenada por un asunto de esta naturaleza”.

A juicio de Ionita, Rumanía está cambiando y evolucionando hacia una mayor calidad de su Estado de derecho. “El hielo se rompe poco a poco. Jueces jóvenes y muy profesionales han llegado a puestos importantes”, señala Ionita, quien, sin embargo, reconoce que es “escéptico respecto de las altas instancias”. Aún así, piensa que “a partir de ahora, la clase política tendrá que cambiar sus costumbres, porque la condena a Adrian Nastase ha asustado a más de uno”.

Un hito dentro de esta dinámica lo tenemos en la sentencia adversa al encuentro del citado Nastase. El primer ministro de Rumanía de 2000 a 2004, Adrian Nastase, un antiguo dirigente del régimen comunista anterior que se reconvirtió de la noche a la mañana en socialdemócrata de toda la vida, fue condenado por la Alta Corte de Casación de Bucarest a dos años de cárcel por un delito de corrupción.

 

El ejemplo Nastase

Nastase, que es presidente del Consejo Nacional del socialdemócrata PSD, representa en Rumanía uno de los principales símbolos de la corrupción que asola a este país balcánico, y hasta su condena la mayoría de los ciudadanos estaban convencidos de que el ex jefe de gobierno era un político intocable. Hasta la fecha presente Nastase, que cuenta con importantes apoyos en los aparatos del Estado y el mundo económico y empresarial, había conseguido eludir la acción de la justicia, aunque pesaban sobre él sospechas de actividades ilegales.

Adrian Nastase está acusado de haber desviado ilegalmente 1,7 millones de euros durante la campaña electoral a la presidencia de Rumanía en el año 2004. La justicia rumana ha podido establecer que el dinero fue obtenido de forma ilícita a través de sociedades y hombres de negocios durante un simposio denominado en aquella época ‘Trofeul calităţii’ (Trofeo de calidad). El proceso contra Nastase se inició hace siete años. Según la sentencia, Nastase no podrá votar ni ser elegido para funciones públicas durante dos años. El antiguo primer ministro socialdemócrata rechaza las acusaciones y asegura que es víctima de una campaña de desprestigio político impulsada por el presidente rumano, el conservador Traian Basescu.