La paciencia de los rumanos se ha acabado. Por Mircea Kivu*

 

Rumanía vive una tensa situación política y social. El Gobierno conservador de Emil Boc ha tenido que dimitir. En parte, se debe al descontento social que ha provocado su política de austeridad. La paciencia de los rumanos se ha acabado. Ya no pueden soportar más privaciones y recortes sociales y salariales. No hay que olvidar que recortar en Rumanía es mucho peor que en España, Italia o Francia. Para que el lector se haga una idea, el sueldo medio en Rumanía es de unos 350 euros. El Gobierno de Boc ha reducido un 25% los salarios de los funcionarios y ha subido el IVA hasta un 24%. Esta política reduce el déficit pero aumenta la pobreza y las desigualdades.

Pero el Gobierno de Emil Boc también ha tenido que dimitir por culpa de los graves errores cometidos en el terreno político, porque ha sido incapaz de impulsar el diálogo social y ha adoptado leyes sin ningún tipo de debate parlamentario. La sociedad rumana, que lleva varias semanas protestando en la calle, ha expresado un no rotundo a un Gobierno que no tenía en cuenta las aspiraciones e intereses de la mayoría y a un jefe del Estado, Traian Basescu, que dirige los asuntos de Rumanía de una forma autoritaria y muy personalista.

 

Un Gobierno tecnócrata y muy escorado hacia la derecha

El presidente Basescu ha nombrado a un nuevo primer ministro, el ex titular de Asuntos Exteriores y jefe del Servicio de Inteligencia Exterior, Mihai Razvan Ungureanu. Ya veremos el tiempo que dura. El nuevo Gobierno está formado mayoritariamente por jóvenes tecnócratas de derechas. Veo difícil que un gobierno de esta naturaleza, que en gran medida es continuista de la política de Emil Boc, tenga la suficiente capacidad para dirigir los asuntos del país hasta las próximas elecciones generales de noviembre. No descarto que Basescu nombre más adelante a otro primer ministro hasta las elecciones generales. En ese caso, creo que sería una persona ajena al PDL (partido de centroderecha de Emil Boc); podría ser un tecnócrata.

No creo que Basescu tenga muchos problemas porque tiene mayoría en el Parlamento. Lo que pongo en duda es que se convoquen elecciones anticipadas, como pide la oposición socialdemócrata y liberal. No lo creo, porque la derecha tiene una mayoría estable en el Parlamento y podrá gobernar hasta las elecciones de noviembre. La oposición, de momento, está unida, pero ya veremos lo que ocurre en el futuro. Socialdemócratas y liberales tienen intereses políticos y electorales diferentes; de momento están bastante igualados. Los liberales gritan más y tienen más presencia mediática, pero no podrán alcanzar sus objetivos sin al acuerdo y la alianza con los socialdemócratas.

 

La corrupción por norma

En este contexto, ha habido una condena a dos años de cárcel por corrupción contra el dirigente socialdemócrata Adrian Nastase. Algunos medios han calificado la condena de histórica, porque Nastase, que procede del régimen comunista y es un político que cuenta con muchos apoyos en el mundo de los negocios, ha sido un personaje intocable. Está bien que la justicia lo haya procesado y condenado, pero no soy excesivamente optimista, porque la condena no es definitiva, ya que Nastase puede apelar.

No hay que olvidar que el juicio ha durado ocho años y Nastase no ha sido condenado por todos los cargos que se le imputaban. Dicho esto, creo que, afortunadamente, el Estado de derecho se están consolidando en Rumanía. Esto se debe a que la sociedad civil se ha vuelto más activa y exigente, la democracia está calando, poco a poco, en la población. Los rumanos quieren participar de la evolución de su país y no ser ciudadanos pasivos. No quieren que les manipulen y les impongan políticas injustas desde arriba.

 

* Mircea Kivu es un sociólogo y analista político rumano. Ha trabajado en el Mercury Research y en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París.