Un cuadro de Hitler subastado por 32.000 euros

Paco Soto – Varsovia

 

 

Un cuadro pintado por el fundador del nacionalsocialismo, Adolf Hitler (1889-1945), fue subastado en Eslovaquia por 32.000 euros, tras un precio de salida de 10.000 euros, según informó la agencia de subastas Darte. El cuadro pintado por el dictador nazi, ‘Paisaje marino nocturno’, tiene un tamaño de 60 por 48 centímetros y muestra un paisaje marino de noche bajo una luna llena. Hitler tenía 23 años cuando lo pintó. El propietario de la agencia Darte, Jaroslav Krajnák, explicó a los medios que la obra fue adquirida por “alguien de Estados Unidos” y “mostraron interés 11 clientes. Los últimos fueron de Francia, Japón, Inglaterra y Estados Unidos”.

La obra, que fue pintada por Hitler en el año 1913, estaba hasta su venta en manos de la familia de una coleccionista eslovaca, quien había adquirido el cuadro en la época de la Primera República Checoslovaca (1918-1938). Después de la Segunda Guerra Mundial, como la propietaria no estaba conforme con este cuadro, sus sucesores hicieron todo lo posible por deshacerse de él, según informó la agencia Darte. El pasado mes de diciembre se subastó otro cuadro de Hitler pintado entre 1933 y 1945. Esa segunda obra, en la que aparecen unos frailes en el atrio de un convento estudiando textos sagrados, no tuvo precio de salida y se vendió por 10.200 euros. “Para mí, en 1913, Hitler era sólo un artista. No sabía en qué se iba a convertir decenas de años más tarde”, dijo Jaroslav Krajnák

 

Un pintor frustrado

Según los historiadores que han estudiado la biografía de Adolfo Hitler, el dictador nazi, de adolescente quería dedicar su vida al arte. A diferencia de lo que deseaba su padre, Alois Hitler, el fundador del III Reich no quería ser funcionario. A los 16 años, Hitler abandonó la educación secundaria sin un título e intentó ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena en dos ocasiones, pero no logró ser admitido. Sin embargo, durante los años posteriores a ese intento no abandonó su interés por la pintura y sus cuadros se vendieron relativamente bien. Pero Hitler no consiguió vivir del arte y tuvo que compaginar su actividad pictórica con diversos trabajos como barrer la nieve de las calles, cargar maletas en la estación de trenes o trabajar como obrero en la construcción. Finalmente, después de la Primera Guerra Mundial, su interés por la política superó sus ambiciones como pintor.