Arabia Saudí: ¡Prohibido twittear sobre el Profeta!

Hamza Kashgari, el joven periodista que podría ser condenado a la pena capital por haber mencionado al Profeta Mahoma a través de su cuenta de Twitter.

 

Por tu cumpleaños, diré que amé el rebelde que hay en ti, que has sido siempre una fuente de inspiración para mi y que no me gusta el halo de divinidad que te rodea. No rezaré por ti. Por tu cumpleaños no me giraré hacia ti. He amado algunas cosas en tí, pero he aborrecido otras, y no he comprendido muchos aspectos sobre tu persona. Por tu cumpleaños no me inclinaré ante ti. No te besaré la mano. En su lugar, te la estrecharé como hacen los seres iguales, y te sonreiré como tu me sonreirás. Te hablaré como a un amigo, y nada más“.

Estos son los tweets que el 4 de febrero, fecha en que este año se conmemoró la festividad musulmana del Aïd El Mouloud (aniversario del nacimiento del Profeta Mahoma), dirigió al mensajero del islam el saudí Hamza Kashgari, periodista de apenas 23 años de edad del diario Al-Bilad, en Jedad. Las reacciones no se hicieron esperar. En menos de un día, Kashgari recibió más de 30.000 comentarios, la mayoría de los cuales lo acusaban de blasfemia. Algunos no dudaban incluso en pedir su “inmediata ejecución” por una deriva tachada de “imperdonable”.

 

Busca y captura

De nada sirvió que el joven periodista se retractara de sus escritos y pidiera excusas públicamente. Un comité de sabios musulmanes emitió una fatwa (edicto religioso en islam) contra él. El influente jeque Nasser al Omar no dudó en exigir que fuera traducido ante los tribunales por apostasía. Según el portal de informaciones saudí SABQ, el rey en persona habría dictado una orden arresto contra Hamza Kashgari una vez llegó a sus oídos el contenido de sus tweets.

En el punto de mira de los ultraconservadores, al joven no le quedaba otra alternativa que huir. Y es así como cogió sus maletas y partió rumbo a Nueva Zelanda, donde tenía la intención de pedir asilo político. No obstante, el 9 de febrero, en una escala de su vuelo en Kuala Lumpur, Kashgari fue arrestado y, a pesar de que no existe tratado de extradición entre Malasia y Arabia Saudí, inmediatamente extraditado a su país de origen.

 

Pena de muerte vs. Liberación

A la espera de conocer la suerte del periodista,contra quien podría ser incluso dictada la pena capital, el ciberespacio es escenario de una encendida disputa entre partidarios y detractores de Kashgari. De una parte, los adversarios del periodista han puesto en marcha un grupo en Facebook, que cuenta ya con unos 25.000 miembros, que reclama le sea aplicada al “apóstata” la pena máxima.

Por otra parte, unas 4.000 personas han firmado un petición que circula por Internet en la que se pide la liberación del joven twittero. Además, el caso de Kashgari no ha dejado indiferentes, entre otros, a Amnistía Internacional y Reporteros Sin Fronteras, que ya han pedido también a las autoridades de Riad la puesta en libertad del reo.