Tecnocracia de signo conservador contra crisis rumana

Paco Soto – Varsovia

El nuevo jefe de Gobierno, el ex responsable de los servicios secretos exteriores rumanos, Mihai Razvan Ungureanu.

Rumanía, que, junto con Bulgaria, es el país más pobre y con menos renta per cápita de la Unión Europea (UE), ha escogido la vía de la tecnocracia de signo conservador para superar la grave crisis económica que padece. Como en Italia y Grecia, el Parlamento rumano respaldó en una votación de confianza –con 237 votos a favor y dos abstenciones- la formación de un nuevo Gobierno de jóvenes tecnócratas y conservadores dirigido por el ex jefe del servicio secreto exterior, Mihai Razvan Ungureanu, que es también un hombre de confianza del presidente Traian Basescu. Ungureanu, que tiene 43 años, es historiador de formación y políglota, sustituyó al ministro conservador Emil Boc, que tuvo que dimitir al no poder hacer frente a las masivas protestas populares contra la política de austeridad impulsada por la derecha gobernante.

El ex jefe de los espías aseguró que “la preocupación de este Gobierno será el aumento prudente de los salarios de los funcionarios y las pensiones, si la economía lo permite”. Ungureanu quiso de esta forma apaciguar los ánimos de los empleados de la función pública, que han visto sus sueldos recortados en un 25%, de muchos pensionistas que están en la miseria y del conjunto de la ciudadanía que se enfrenta a una subida del IVA del 19 al 24%. El nuevo primer ministro se comprometió a respetar los acuerdos de ayuda financiera -20.000 millones de euros en 2009- firmados entre Bucarest y Bruselas y el FMI a cambio de una profunda reforma económica basada en la contención del gasto público. Reconoció que “la era de la prosperidad no empezará mañana”.

Por su parte, la oposición socialdemócrata y liberal pidió la convocatoria de elecciones generales anticipadas, en lugar de esperar hasta el próximo mes de noviembre, y acusó al jefe del Estado, cuyo mandato finaliza en 2014, de llevar a cabo una política “autoritaria” y “anticonstitucional”. El socialdemócrata Victor Ponta consideró que “las elecciones anticipadas y la dimisión del presidente Basescu son la solución a esta crisis económica”. El liberal Crin Antonescu, que hasta ahora ha hecho causa común contra Basescu con los socialdemócratas en el seno de la la coalición Unión Social Liberal (USL), recordó que Ungureanu es “jefe de servicios secretos” y calificó al nuevo Ejecutivo de “Gobierno de marionetas” a las órdenes del jefe del Estado.

 

“Profesionales competentes”

Los medios rumanos afines al jefe del Estado describieron al Gobierno como un equipo joven formado por “nuevas figuras” y “profesionales competentes”. Ocho ministros, todos del derechista Partido Democrático Liberal (PDL) de Emil Boc, son nuevos en el Gobierno de Ungureanu. Pero ministros tan importantes como el de Justicia, Catalin Predoiu, y Leonard Orban, titular de Asuntos Europeos, permanecen en sus cargos. La mayoría son jóvenes conservadores con una trayectoria profesional tecnocrática.

El analista político Silviu Sergei alabó al nuevo jefe de Gobierno, porque es un dirigente “trabajador, discreto, serio y culto y un hombre europeo y de confianza del presidente”. La prensa crítica de Bucarest calificó de “operación de imagen” la formación del nuevo Gobierno. Así las cosas, a pesar de la ola de frío polar que se ha abatido sobre Rumanía, el descontento popular sigue presente en plazas y calles de Bucarest y otras ciudades y algunos comentaristas políticos ponen en duda que un gabinete de tecnócratas derechistas pueda dirigir el país hasta las próximas legislativas.