Hungría: Un escritor judío es forzado al exilio

Paco Soto – Varsovia

 

Hungría, donde la deriva autoritaria impulsada por el Gobierno conservador de Viktor Orban avanza a marchas forzadas, pone los pelos de punta a Europa. La petición de asilo político en Canadá que efectuó hace unos días el escritor y guionista húngaro de origen judío Akos Kertesz tras sufrir una “campaña difamatoria” en su país, según un comunicado difundido por su oficina de prensa, empeora la imagen de Hungría. Como ocurría en tiempos del nazifascismo en Hungría, Akos Kertesz, que no tiene ningún vínculo familiar con su compatriota y Premio Nobel de Literatura Imre Kertesz, huyó de su país y se encuentra con su esposa en Montreal desde el pasado 29 de febrero, porque no aguantaba más los insultos, amenazas públicas, discriminación y agresiones físicas en plena calle de la extrema derecha.

El novelista, que tiene 79 años, denunció que fue “insultado y golpeado en plena calle”, y está convencido de que en Hungría su vida corría peligro. Kertesz no exagera, porque en su país existe un poderoso partido extremista y antisemita –Jobbik- que es tercera fuerza parlamentaria y hay grupos paramilitares de ideología neofascista y neonazi muy violentos que siembran el terror entre ciudadanos de origen gitano y persiguen a los judíos. La situación es tan grave que el pasado mes de febrero, la activista húngara de origen gitano y ex legisladora europea Viktoria Mohacsi también se refugió en Canadá para salvar su vida.

En agosto del año pasado, Kertesz desató una polémica entre los sectores más conservadores de su país después de publicar una carta en Népszava, diario húngaro publicado en Estados Unidos, en la que sostiene que sus compatriotas niegan o minimizan su responsabilidad en el Holocausto de los judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial, una etapa en la que Hungría fue dirigida por el régimen fascista y pro-nazi del almirante Horthy. El húngaro es “feliz como los cerdos que se revuelcan en el lodo sin pensar en el matarife que les va a degollar”, escribió Kertesz. Sus opiniones provocaron una dura campaña del Ayuntamiento de Budapest, dirigido por Fidesz, el partido de Orban, y de medios conservadores cercanos al Gobierno, que no ha mostrado su apoyo al escritor ni condenado las agresiones e insultos que ha sufrido. Kertesz asegura que “no te tomado esta decisión contra Hungría y el pueblo húngaro, sino contra el actual poder, y espero poder regresar a una Hungría tolerante, humana y democrática”.

 

Mutismo europeo

La Unión Europea (UE) no ha protestado oficialmente ante el Gobierno húngaro por el exilio de Kertesz. Tampoco el Partido Popular Europeo (PPE), que agrupa a formaciones de centroderecha de los países comunitarios, como el Fidesz de Viktor Orban. “Que un escritor de Corea del Norte, Cuba o Bielorrusia pida asilo político en un país democrático es algo a lo que estamos acostumbrados, pero que lo haga un escritor de Hungría, que es un país miembro de la Unión Europea (UE) y se supone que democrático, debería avergonzarnos a los europeos. No sé qué es lo que está haciendo Bruselas y también me gustaría saber por qué motivos los señores Nicolas Sarkozy, Angela Merkel, Mariano Rajoy o el polaco Donald Tusk, que son miembros activos del PPE, no presionan a su colega Orban para que ponga fin a la deriva autoritaria en su país”, se pregunta el periodista franco-húngaro Laurent Berthel. La UE, Estados Unidos y organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) no presionan a Hungría por la democracia sino para que aplique una dura política de austeridad económica y pueda devolver el préstamo de 20.000 millones de euros que recibió para evitar la quiebra financiera.