Bielorrusia ejecuta a los dos terroristas del metro de Minsk

Paco Soto – Varsovia

Vladislav Kovaliov, uno de los dos condenados a muerte por su implicación en el atentado del metro de Minsk.

 

Las autoridades de Bielorrusia confirmaron el pasado 17 de marzo el fusilamiento de Vladislav Kovaliov y Dmitri Konoválov, que fueron condenados a la pena de muerte el pasado mes de noviembre por el atentado terrorista cometido en abril de 2011 en el metro de Minsk. El KGB bielorruso (servicios secretos) detuvo a ambos autores apenas 24 horas después del atentado. Los dos ejecutados fueron hallados culpables del atentado con bomba en el que murieron 15 personas y más de doscientas resultaron heridas en la céntrica estación de metro ‘Oktiábraskaya’. Según la investigación, Kovaliov, que nunca reconoció su implicación en el atentado y envió una petición de indulto al presidente del país, Aleksander Lukashenko, le habría proporcionado los explosivos a Konoválov. Dmitri Konoválov también pidió clemencia al jefe del Estado. Tras dictar la sentencia de muerte, el juez precisó que se tuvo en cuenta el carácter sistemático de los crímenes cometidos por Konoválov, quien fue declarado culpable de otros dos atentados terroristas, además del que perpetró en el metro de la capital bielorrusa.

La madre del autor material del atentado recibió la noticia de la ejecución en la localidad de Vitebsk a través de un aviso del Tribunal Supremo de Bielorrusia. “Me han dicho que se ha cumplido el veredicto”, declaró a la emisora Radio Free Europe/Radio Liberty. El presidente Lukashenko, que ejerce el poder de forma dictatorial, declinó la víspera de la ejecución el indulto que ambos presos solicitaron. Kovaliov y Konoválov fueron trasladados a otro centro penitenciario y el 15 de marzo, el primero recibió un balazo en la nuca sin ningún tipo de previo aviso. Así eran ejecutados los condenados a muerte en la época soviética. Kovaliov, que en un primer momento admitió su complicidad en el atentado, después se retractó asegurando que había sido torturado. A partir de ese momento, se declaró siempre inocente. “Lo han asesinado. Todos nuestros esfuerzos han sido inútiles”, se lamentó la hermana de Kovaliov, Tatiana Kovaliova. El juicio contra los dos inculpados comenzó el 15 de septiembre de 2011 y finalizó dos meses y medio más tarde.

 

Una pena “cruel e inútil”

Bielorrusia es el único país europeo que aún aplica la pena capital, y tras las dos ejecuciones se enfrentó a las críticas de la Unión Europea (UE). El presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), Jean-Claude Mignon, condenó la ejecución de Kovaliov y Konoválov y el Consejo de Europa (CE) la rechazó “con el mayor vigor” . “La pena de muerte es cruel e inútil; es una práctica bárbara que no tiene lugar en una sociedad civilizada”, declaró Mignon. El presidente de la APCE señaló que se ha cometido “lo irreparable” y lamentó que las autoridades bielorrusas hubieran “hecho oídos sordos” a las peticiones de clemencia.

Además, la veterana presidenta de la ONG rusa ‘Grupo de Helsinki de Moscú’, Ludmila Alexéyeva, calificó de “horror” la ejecución. Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, condenó también la ejecución y el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle se sumó al rechazo general de Europa. Ambos dirigentes aseguraron que los acusados “no fueron objeto de un proceso justo”. Las organizaciones bielorrusas de derechos humanos ponen en duda que Kovaliov fuera realmente culpable y subrayan que careció de garantías procesales durante el juicio.

 

Tensión con Europa

Aleksander Lukashenko, que está en el poder desde 1994 y goza del apoyo de Rusia, ha alejado a su país de la comunidad internacional. Bielorrusia, que atraviesa una grave crisis económica, ni siquiera es miembro del Consejo de Europa y las relaciones de Minsk con la UE atraviesan una etapa delicada después de que los embajadores comunitarios abandonaran temporalmente el país como protesta por la expulsión de la representante de la Unión y el embajador polaco en el ex país soviético. Estas expulsiones fueron la respuesta de Lukashenko a la ampliación de la lista de cerca de 200 funcionarios bielorrusos que son considerados personas non gratas en la UE.

El Parlamento Europeo aprobó hace unos días una resolución en la que exige a Lukashenko la liberación de todos los presos políticos, incluidos los candidatos en las elecciones presidenciales de 2010 que todavía siguen en prisión. En los últimos 17 años, en Bielorrusia se han dictado casi 100 penas de muerte y solo en un caso Lukashenko concedió el indulto, según la emisora Kommersant FM. En el año 2007, preguntado por un periodista sobre la pena de muerte, Lukashenko defendió su aplicación y justificó su opinión diciendo que el mantenimiento de la pena capital fue refrendado en 1996 por el 80,44% de la población.