Los nazis polacos atacan a los judíos

Paco Soto – Varsovia

Instantánea de una pintada antisemita a la entrada del cementerio judío de Wysokie Mazowieckie.

El fanatismo no tiene fronteras, y mientras Francia ha quedado profundamente conmocionada por el asesinato a sangre fría de tres militares y cuatro ciudadanos de confesión judía por un islamista radical, Polonia vuelve a enfrentarse al espectro del antisemitismo. En el caso polaco la cara del odio no es la del islamismo radical como en Francia sino la del nazismo, que, aunque causó millones de muertos en el país centroeuropeo durante la Segunda Guerra Mundial, tiene adeptos muy violentos y peligrosos. Los nazis polacos han destrozado el cementerio judío de la localidad de Wysokie Mazowieckie, situada cerca de Bialystok, en el este de Polonia. Según denunció la presidenta de la Fundación para la Preservación del Patrimonio Judío de Polonia, unos individuos profanaron las tumbas, dibujaron cruces ganadas y escribieron eslóganes antisemitas como “Aquí estamos en Polonia y no en Israel”.

La Policía abrió una investigación para detener a los culpables, a los que relaciona con grupos neonazis. Otro caso que ha causado aún más escándalo por su proyección mediática ha ocurrido en el cementerio de Powazki, en Varsovia, donde unos ultras profanaron la tumba de Ozjasz Szechter y Stefan Michnik, los padres del prestigioso periodista de Gazeta Wyborcza Adam Michnik, un intelectual que se opuso al régimen comunista y lideró con activistas como Jacek Kuron y Karol Modzelewski el sector de centroizquierda y laico del sindicato Solidaridad. Es la tercera vez en seis años que la tumba de los padres de Michnik es profanada por ultras que no le perdonan al periodista la condición de judíos y comunistas de sus progenitores. “Creo que el autor de esta profanación es una persona con graves problemas emocionales o psicológicos que se ha creído la propaganda contra mi familia y Gazeta Wyborcza”, declaró Michnik.

 

Insultos y amenazas

El periodista y antiguo opositor al régimen dictatorial ha sido objeto de campañas de insultos, mentiras y amenazas en las que sale a relucir su origen judío por parte de la derecha más conservadora y sus terminales mediáticas y grupos neonazis y neofascistas. Gazeta Wyborcza, que es el principal diario de Polonia, también ha recibido los dardos envenenados de la derecha radical, que no le perdona su línea editorial de centroizquierda y que en su seno trabajen varios periodistas de origen judío. Algunos quiosqueros polacos se niegan a vender este rotativo, porque lo consideran “un diario judío”.

En 2011, los grupos racistas de la extrema derecha polaca atacaron varias sinagogas y monumentos judíos, un centro cultural musulmán y símbolos callejeros de la minoría lituana en Polonia. El antisemitismo, que cometió estragos en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, sigue muy presente en el país, a pesar de los esfuerzos que llevan a cabo algunos colectivos, intelectuales y medios de comunicación y los poderes públicos democráticos por erradicarlo. Muy arraigado en un sector importante de la Iglesia católica, en emisoras de radio y periódicos de la derecha extrema y en capas sociales influenciadas por el nacionalismo victimista polaco, “el antisemitismo, aunque ha disminuido, goza de buena saluda”, afirma a Correo Diplomático Jan Grosfeld, un intelectual y profesor universitario de origen judío que abrazó la fe católica.

 

Estudio sobre el antisemitismo

Según un estudio de la ONG estadounidense Liga Antidifamación, casi la mitad de la población polaca -el 48%- expresa posturas antisemitas, y desde 2009 este sentimiento ha aumentado. En el caso de la antigua Europa comunista, el problema es aún más grave en Hungría, donde las posturas antisemitas son compartidas por el 63% de la población. En este país, la extrema derecha abiertamente antisemita -el partido Jobbik- es tercera fuerza parlamentaria y tiene un apoyo electoral cercano al 20%, y existen grupos paramilitares neonazis y neofascistas muy activos que han convertido el odio a los judíos y los gitanos en estrategia política.