Parientes totalitarios (I). Por Paco Soto

 “Equivocarse es propio del hombre, pero perseverar en el error sólo del necio”

Cicerón

Desde su exilio dorado en Santiago de Chile, Margot Honecker, viuda del ex dictador de la RDA, Erick Honecker, ha calificado de "estúpidas" a las víctimas del "socialismo real".

Margot Honecker, la viuda del dictador comunista de Alemania del Este Erich Honecker, en una reciente entrevista periodística, la primera que concede esta mujer desde la caída del Muro de Berlín, califica de “estúpidas” a las víctimas del ‘socialismo real’ alemán. A sus 85 años, Margot Honecker, que fue ministra de Educación del régimen comunista de la República Democrática Alemana (RDA), asegura que no se arrepiente de nada. En un documento difundido por la cadena de televisión pública alemana ARD, Margot Honecker justifica la represión en la etapa comunista llevada a cabo por la temible Stasi, la policía política del poder dictatorial, porque “teníamos enemigos”, y acusa a los opositores detenidos, torturados, encarcelados y a veces asesinados de “criminales”. Las declaraciones de esta anciana, que vive en Santiago de Chile y recibe una pensión del Estado alemán de 1.500 euros al mes, que ella califica de “vergonzosamente insuficiente”, han sido recogidas por medios de comunicación de diversos países.

En España, no ha provocado ningún comentario crítico de políticos, sindicalistas, intelectuales, artistas y periodistas de la izquierda más o menos radical. ¿Qué hubiera pasado si esas declaraciones las hubiese hecho María Lucía Hiriart Rodríguez, la esposa del dictador chileno Augusto Pinochet? Pues habría provocado una cascada de condenas y los santones de la progresía, esos perros guardianes de los dogmas izquierdistas políticamente correctos, habrían pedido la cabeza de la ex primera dama del Chile pinochetista. Estos servidores de la mentira y la manipulación, en mayor o menor medida, siguen pensando que el comunismo fue una idea fantástica traicionada por Stalin y mal aplicada en los países donde los comunistas tomaron el poder. Y piensan también que las dictaduras de izquierda, a las que ellos rinden culto con devoción y sirven con pasión y ardor guerrero, son mejores que las de derecha.

 

Tierras de sangre

Hace unos meses, en una entrevista con el desaparecido diario madrileño Público, el historiador estadounidense Timothy Snyder explicó que en su libro Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin, publicado en España por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, revela que entre 1933 y 1945, 14 millones de personas no combatientes fueron asesinadas por las políticas criminales de Berlín y Moscú en Europa central y oriental. Esta parte del Viejo Continente, después de los Acuerdos de Yalta, en 1945, quedó bajo dominio soviético, porque así lo decidieron Estados Unidos y la URSS.

En la entrevista, el historiador destacó: “A las orillas de la Historia llegan nuevas olas de espanto. Casi ocho décadas han tardado en aparecer los 14 millones de personas que, en tan sólo 12 años, entre 1933 y 1945, Hitler y Stalin asesinaron en una estrecha franja de tierra olvidada por la Historia. Todas ellas fueron víctimas de políticas criminales, no bajas de la II Guerra Mundial. La mayoría eran mujeres, niños y ancianos. Sin armas. Eran ciudadanos de Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, Bielorrusia, Ucrania y de la franja occidental de la Rusia soviética. Países asfixiados entre el nacionalsocialismo y el estalinismo, entre Berlín y Moscú, donde vivía la mayoría de los judíos de Europa, donde los planes imperiales de Hitler y Stalin se solaparon, donde la Wehrmacht y el Ejército Rojo se enfrentaron y donde la NKVD soviética y las SS alemanas concentraron sus fuerzas”. Según Timothy Snyder, las monstruosidades cometidas por los regímenes nazi y comunista se asocian con Alemania y la URSS, pero la zona de mayor sufrimiento fue la periferia no soviética, en el caso de Moscú, mientras que los nazis mataron masivamente fuera de su país.

El historiador estadounidense señaló al rotativo madrileño que la cuarta parte de las 14 millones de víctimas murió de hambre antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial. “El hambre es una manifestación terrible del control político. Se requiere una gran cantidad de poder para conducir a un pueblo a la inanición”, puso de manifiesto Snyder, que es profesor en la Universidad de Yale y doctor por la Universidad de Oxford. Según los cálculos de este investigador, el régimen comunista soviético mató a unos seis millones de personas y el régimen nacionalsocialista alemán a 11 millones. Pero, como declaró a Público, “si añadimos a todas estas personas aquellas que perecieron por enfermedad o hambre en los campos de concentración, el número aumenta a alrededor de nueve millones de personas más para los soviéticos y unos 12 millones para los alemanes”. Las revelaciones de este historiador son estremecedoras, pero tampoco causaron especial indignación en España entre aquellas personas que casi 40 años después de la muerte del dictador Francisco Franco se han convertido en activistas antifranquistas (¡!) o intentan escribir el relato de la guerra civil de 1936 a 1939 y de los 35 largos años de dictadura con el mismo sesgo ideológico sectario que lo hiceron los franquistas.

[Continuará]