La iglesia ortodoxa se moviliza contra la laicidad en Moscú

Paco Soto – Varsovia

Los jerarcas ortodoxos, liderados por el patriarca Kiril (en la fotografía), movilizaron en Moscú a unas 65.000 personas “en defensa de la fe, los santuarios profanados y la Iglesia”.

Los jerarcas ortodoxos rusos, capitaneados por el patriarca Kiril, movilizaron recientemente en Moscú, en torno a la catedral del Cristo Salvador, a unas 65.000 personas “en defensa de la fe, los santuarios profanados y la Iglesia”. El acto, que fue calificado de “rezo” por la Iglesia ortodoxa, se convirtió en una demostración contra el laicismo y el liberalismo social y en defensa de los valores cristianos tradicionales. La Iglesia ortodoxa quiso también de esta manera mostrar su fuerza de movilización después de que el pasado 21 de febrero medida docena de feministas del movimiento ‘Pussy Riot’ subieran al altar mayor de la catedral del Cristo Salvador y entonaran canciones anticlericales y eslóganes contra Vladimir Putin. Tres feministas fueron detenidas y podrían ser condenadas a siete años de prisión por “gamberrismo”.

Esta acción generó un intenso debate social y mediático en Rusia entre partidarios y detractores de la laicidad. Los organizadores del acto utilizaron unas pantallas gigantes situadas cerca de la catedral para difundir los mensajes de figuras políticas, culturales y religiosas, que defendieron las instituciones y criticaron a los sectores políticos y sociales que luchan por la transparencia electoral y denuncian el autoritarismo de las élites gobernantes. Los representantes de la Iglesia ortodoxa aseguran que son víctimas de una campaña hostil impulsada por “fuerzas del mal”, que se concreta en provocaciones antirreligiosas y destrucciones de íconos e imágenes religiosas en distintos lugares de la Federación Rusa. En este sentido, el patriarca Kiril anunció que las imágenes destruidas no serán restauradas, porque la Iglesia quiere que sus fieles no olviden las campañas violentas que se llevan a cabo contra la institución.

 

Símbolo de Rusia

El patriarca Kiril manifestó con vehemencia que “las vivencias de nuestra Iglesia en el siglo XX no tienen análogo en ninguna parte. Reconstruimos la Iglesia como símbolo del renacimiento de Rusia. No hemos venido a un mitin. La Iglesia no realiza mítines, no tenemos carteles, tenemos pendones, iconos, vinimos para rezar a Dios por nuestro país, por el pueblo, para que nunca más y en ninguna circunstancia sea volada la Iglesia de Cristo Salvador”, que fue derribada en los años 30 del siglo XX, en la época de Stalin, y reconstruida tras la desintegración de la URSS. “No amenazamos a nadie, no demostramos nuestra fuerza, pero nadie puede prohibirnos que en los momentos cruciales de la historia -y hoy vivimos ese momento- nos reunamos para rezar”, manifestó el jefe de la Iglesia ortodoxa rusa.

Por su parte, desde las pantallas gigantes, en intervenciones previamente grabadas, los seguidores del acto religioso pudieron escuchar las palabras de varias personalidades. El cineasta Nikita Mijailkov condenó a las feministas e hizo saber que “la Iglesia es el último apoyo del Estado y las autoridades lo saben”. El patriarca Kiril es muy criticado por la prensa liberal rusa, que lo acusa de vivir en el lujo y no ser sensible a las demandas de los sectores más pobres de la sociedad. Según el diario El País, el departamento de Prensa de la Patriarquía retocó una foto de Kiril para hacer desaparecer de su muñeca un lujoso reloj de fabricación extranjera.