Una moción de censura derriba al Gobierno de Rumanía

Paco Soto – Varsovia

Una moción de censura presentada por la oposición ha dado al traste con el Gobierno de centroderecha de Mihai Razvan Ungureanu, quien tomó posesión hace apenas dos meses.

Una moción de censura presentada por la oposición socialdemócrata (PSD) y liberal (USL) en el Parlamento rumano tumbó al Gobierno de centroderecha de Mihai Razvan Ungureanu, que tomó posesión de su cargo hace un poco más de dos meses. La oposición denunció al Ejecutivo conservador por la política de privatizaciones que ha impulsado, porque considera que no beneficia a los intereses económicos de la mayoría de la población de Rumanía, que, junto con Bulgaria, es el país más pobre de la Unión Europea (UE). 235 diputados votaron a favor de la moción de censura, hubo nueve votos en contra y cuatro nulos. Los impulsores de la moción superaron en cuatro diputados el mínimo requerido para tumbar a un gobierno en la Cámara baja.

En los próximos días, el jefe del Estado, el conservador Traian Basescu, tendrá que designar a un nuevo primer ministro, después de consultar a los partidos parlamentarios, y cuando faltan unos seis meses para las elecciones generales. El líder socialista Victor Ponta confirmó que su partido y los liberales están dispuestos a formar un nuevo gabinete. “Si el señor Basescu me designa para el puesto de primer ministro, aceptaré sin ninguna duda”, declaró el dirigente opositor. Por su parte, el primer ministro derrotado se felicitó por “haber hecho en 78 días lo que tenía que hacer”. La caída del Gobierno de Ungureanu ocurre en pleno proceso de evaluación de la economía rumana por una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la UE, en el marco de un acuerdo sellado en marzo de 2011.

 

Austeridad a cambio de ayuda

En 2009, el Estado rumano recibió una primera ayuda de 20.000 millones de euros a cambio de impulsar un plan de austeridad tan duro como el de Grecia y en marzo de 2011 las instancias financieras internacionales acordaron una línea de crédito de 5.000 millones de euros. El Gobierno bajó los salarios de los funcionarios un 25% y aumentó el IVA entre 19 y 24%, lo que provocó un profundo descontento en todo el país. Rumanía se comprometió ante el FMI y Bruselas a privatizar varios compañías energéticas, para conseguir la captación de capitales que faciliten su modernización. Esta medida fue una de las causas de la moción de censura. Las masivas manifestaciones contra la política de austeridad en Rumanía obligaron el pasado 6 de febrero al Gobierno de centroderecha de Emil Boc a dimitir. El jefe del Estado designó como sustituto al ex jefe del servicio secreto exterior, Mihai Razvan Ungureanu, un tecnócrata de talante conservador que fue investido por el Parlamento el 9 de febrero.

 

Un país débil e inestable

Rumanía sufrió una de las dictaduras comunistas más duras de Europa del Este. Los años de Nicolae Ceausescu fueron especialmente terribles para el país balcánico, que ha mejorado sustancialmente su situación económica y política desde que recuperó la democracia en 1989. La entrada en la UE, en 2007, consolidó este proceso, pero Rumanía sigue siendo un país económicamente débil y dependiente de los grandes centros financieros internacionales, sufre un alto nivel de corrupción y es políticamente inestable. Conservadores, liberales y socialdemócratas no han conseguido estabilizar a Rumanía en el terreno político e institucional. Y las duras medidas de austeridad llevadas a cabo por los dos últimos gobiernos de centroderecha complican aún más el panorama. El nuevo ejecutivo tendrá que frenar el descontento social galopante y convencer a Bruselas y el FMI de que su compromiso sobre el control del déficit y la austeridad a cambio de ayuda financiera es firme y la lucha contra la corrupción va en serio. Los gobernantes rumanos han perdido buena parte de su credibilidad interna y externa y les costará recuperarla.