La justicia ucraniana retrasa el proceso contra Timoshenko porque está en huelga de hambre

Paco Soto – Varsovia

Timoshenko, que tiene 51 años, es la principal opositora al presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich.

El juez Kostiantin Sadovski anunció el 28 de abril su decisión de posponer al 21 de mayo el juicio por evasión fiscal e intento de malversación de fondos contra la ex primera ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko, porque esta dirigente política caída en desgracia no pudo comparecer en el tribunal debido a su estado de salud. Timoshenko, que fue ya condenada a siete años de prisión el pasado mes de octubre por el delito de abuso de poder, inició una huelga de hambre después de que varios guardias de la cárcel donde está recluida la golpearan mientras la llevaban a la fuerza a un hospital, según informó su abogado, Serhiy Vlasenko. El juez Sadovski informó de que “el tribunal considera que es imposible examinar el asunto de Timoshenko en su ausencia”.

El defensor de la ex jefa de gobierno explicó a los medios que “sus brazos tienen golpes y hay un enorme moretón en su vientre que no ha desaparecido, incluso después de cuatro días”. Timoshenko hizo saber a través de su abogado que “la orden de recurrir a la fuerza (contra su persona) fue dada por el procurador Viktor Pchonka, que recibió ordenes del propio Viktor Yanukovich (el presidente del país)”. La web Ukraïnska Pravda publicó fotos de la reclusa mostrando hematomas provocados por los golpes recibidos en varias partes del cuerpo. El fiscal del Estado Henady Tyurin negó estos malos tratos, pero admitió que el traslado se realizó de manera forzada. “Ella hizo las maletas, se vistió y luego se quedó en la cama y dijo: Yo no voy a ninguna parte”, declaró el fiscal a la agencia de noticias rusa Interfax. Según la información oficial, el servicio de prisiones del Estado trasladó a Timoshenko, quien se queja de dolor de espalda, a un hospital público en la ciudad de Kharkiv, y la devolvió a su prisión en la misma ciudad, después de que la ex primera ministra se negara a ser examinada.

Timoshenko, que tiene 51 años, es la principal opositora al presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich. Su condena en 2011 desencadenó el rechazo de Estados Unidos y la Unión Europea (UE), que ven en este caso una ofensiva política del poder contra la líder opositora. La justicia acusa a Timoshenko, que pertenece a un clan oligárquico, de haberse aprovechado de su cargo de jefa del Gobierno para su propio beneficio durante la negociación de un acuerdo de gas entre Kiev y Moscú, en 2009. El Gobierno de Yanukovich sostiene que el convenio lesionó los intereses nacionales y obligó a Ucrania a pagar precios exorbitantes por el suministro de energía. Timoshenko, que podría ser condenada a 12 años en prisión si es declarada culpable en el nuevo juicio, aseguró que es inocente y víctima de una campaña de acoso político de Yanukovich. Timoshenko lideró en 2004 la Revolución Naranja que acabó con un gobierno pro-ruso en Ucrania. La UE advirtió a Ucrania que no piensa ratificar los principales acuerdos bilaterales de asociación política y libre comercio mientras Timoshenko siga en la cárcel. La jefa de la diplomacia comunitaria, se mostró “profundamente preocupada” por la situación de la musa de la Revolución Naranja.

 

Investigación

El presidente Viktor Yanukovitch anunció que había ordenado la apertura de una investigación para determinar si Yulia Timoshenko fue maltratada por funcionarios de prisiones, como afirma la ex primera ministra. “Espero que pronto tengamos una respuesta precisa”, dijo el jefe del Estado. Por otra parte, el partido de Yulia Timoshenko y el Frente de Cambios, dirigido por Arseniy Yatseyuk, sellaron un acuerdo para concurrir juntos a las elecciones generales que se celebrarán el próximo mes de octubre. Su objetivo es desbancar del poder al Partido de las Regiones de Yanukovitch, que tiene mayoría en el Parlamento. “Es una coalición democrática, no es sólo para participar en las elecciones. Seremos una coalición unida, que implementará su programa para las elecciones”, señaló Yatseyuk.

 

Explosiones

En plena polémica política y jurídica por el nuevo proceso contra Yulia Timoshenko, el centro de la ciudad ucraniana de Dnipropetrovsk, donde nació la ex primera ministra, fue el escenario de varias explosiones, el pasado 27 de abril, con un balance de 29 heridos, según informaron las autoridades. La primera explosión tuvo lugar a las 11.50 horas en una papelera situada cerca de una parada de tranvía. Según las autoridades, la “explosión fue provocada por un pequeño artefacto”, y causó heridas a cinco personas. La segunda explosión tuvo lugar media hora después también en una papelera colocada cerca de un cine y en ella resultaron heridos siete transeúntes. Después, se produjeron otras dos detonaciones en otros puntos de la ciudad. En la última explosión resultaron heridas tres personas.

La fiscalía abrió una investigación por “terrorismo”. El jefe del Estado, antes de visitar la ciudad de Dnipropetrovsk, condenó los atentados y consideró que son “un desafío al país todo entero”, porque dentro de poco más de un mes Ucrania, junto con Polonia, organizará la Eurocopa de Fútbol 2012. Viktor Yanukovich anunció que “los mejores investigadores serán movilizaros en este asunto”. Las autoridades deportivas ucranianas aseguraron que “se han tomado todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de la Eurocopa de Fútbol”. Estos extraños atentados han dejado un mal sabor de boca a muchos ucranianos y la policía no descarta que las explosiones fueran provocadas por un grupo que quiso protestar por la situación penal de la ex primera ministra.

Al contrario, la oposición a Yanukovich adelantó la hipótesis de que “algunos miembros del Gobierno estén implicados en estas explosiones”, según manifestó Mykola Tymenko, miembro del partido de Timoshenko. Algunos observadores políticos apunta la tesis de que estos atentados fueron organizados por algún aparato del Estado para desviar la atención de la población sobre el proceso llevado a cabo contra Timoshenko. Ucrania no había conocido atentados terroristas desde 1991.