La corrupción debilita al Gobierno checo

Paco Soto – Varsovia

La corrupción en Chequia ha sido desvelada por los servicios secretos, que dependen del Ejecutivo conservador de Petr Necas (en la fotografía).

El Gobierno tripartito de naturaleza conservadora que dirige Petr Necas en Chequia se está viendo sacudido por la corrupción, que de por sí se extiende a los mecanismos políticos, económicos y sociales del país centroeuropeo. Esta vez la corrupción la han revelado los servicios secretos, que dependen del Ejecutivo, tras haberse publicado el contenido de unas escuchas que comprometen al antiguo alcalde de centroderecha de Praga, Pavel Bém, sospechoso de corrupción. Las revelaciones de los espías checos han sacudido los cimientos de la propia institución municipal y de los servicios de inteligencia, que han tenido que ser defendidos por Necas.

El primer ministro salió en defensa del jefe de los servicios secretos, Jirí Lang, diciendo que “se trata de un director leal y capaz. Es un director sin color político entregado al país y a la misión del organismo que encabeza”. Por su parte, el presidente de Chequia, el ultraconservador y eurófobo Václav Klaus, sobre el que pesan algunas acusaciones de comportamientos ilícitos, se limitó a condenar las grabaciones, pero sin cuestionar el contenido de las mismas. La caja de Pandora fue abierta por eldiario Mladá Fronta Dnes al publicar el contenido de unas escuchas que ponen en evidencia los contactos entre el antiguo alcalde de Praga y el empresario Roman Janousek, ambos sospechosos de corrupción.

 

Comisión parlamentaria

Así las cosas, una Comisión Parlamentaria sentará en el banquillo de los acusados al director de los servicios secretos para que informe sobre el papel del organismo que dirige en las escuchas y explique por qué razones el contenido de las mismas llegó a los medios de comunicación. Cuando Petr Necas tomó las riendas del Gobierno, anunció que llevaría a cabo una lucha sin cuartel contra la corrupción, pero de momento, como denuncia la oposición, los escándalos que salpican a funcionarios públicos se suceden uno tras otro. Chequia es uno de los países de la Unión Europea (UE) con mayor nivel de corrupción, según diversos organismos internacionales.

Esta situación ha erosionado al Ejecutivo de Praga, y, según las encuestas, el 76% de los ciudadanos está insatisfecho con el gabinete que dirige Necas. Esto favorece a los partidos de la oposición, sobre todo a los socialistas. El escándalo de corrupción relacionado con Pavel Bém también ha puesto sobre la mesa la existencia de luchas internas muy duras en el seno del Partido Cívico Democrático (ODS), la formación de centroderecha más importante del actual Gobierno tripartito. Según diversas fuentes, un sector de ODS se ha dedicado a fomentar el clientelismo político y a estrechar lazos con magnates del mundo empresarial sin importarle la honradez de estas personas ni los intereses de la ciudadanía.