Los perros callejeros amenazan Sofía y Bucarest

Paco Soto – Varsovia

La suerte de Botio Tatchkov, un anciano de 87 años que fue descuartizado por perros callejeros que lo atacaron en las calles de Sofia, ha disparado todas las alarmas.

Las calles de Sofía y Bucarest, las capitales de Bulgaria y Rumanía, no son seguras, pero no porque haya habido un rebrote de la delincuencia, sino porque hordas de perros callejeros ponen en jaque a sus habitantes. El problema, que recuerda la situación social que se vive en muchas grandes urbes del Tercer Mundo, sobrepasa la capacidad de las autoridades por erradicarlo. Empezó hace dos décadas, durante la transición del socialismo al capitalismo, y se ha multiplicado debido a las dificultades económicas de muchos ciudadanos. La muerte de Botio Tatchkov un anciano de 87 años, el pasado 8 de abril, tras haber sido atacado por varios perros callejeros, ha disparado la alarma en Sofía. La víctima, que había regresado a Bulgaria de Estados Unidos, donde fue profesor universitario, fue descuartizada por los canes salvajes.

El doctor Plamen Bechinski, responsable del Centro de Vacunas Anti-Rabia de Sofía, asegura que este triste suceso es “una excepción, porque normalmente las mordeduras de los perros suelen ser en piernas y brazos”, pero muchos habitantes de la capital búlgara tienen miedo y piden soluciones a las autoridades locales. Según datos oficiales, en 2011, 445 habitantes de Sofía fueron atacados por perros abandonados y 184 sufrieron heridas graves, frente a 584 en 2010 y 772 en 2009. “Estamos lejos de los 6.606 casos de 1994”, indica el doctor Bechinski. Los medios de comunicación han hecho llamamientos a la calma, e informan que con la crisis económica se ha disparado el abandono de perros en Sofía y otros lugares del país balcánico. En las calles de Sofía hay unos 10.000 perros abandonados que se desplazan en manada y asustan, amenazan y a veces agreden a los transeúntes. En 1997, según denuncian varias ONG, el número de perros abandonados en Sofía alcanzó los 20.000.

 

Crisis económica

“Estos perros están enfermos y son un peligro para la salud de los ciudadanos”, asegura la jubilada Vera Dantcheva. “Me tienen muy asustada”, dice Svetlana, una mujer madre de dos niños pequeños. Considerado como un “lujo inútil” en tiempos del comunismo, la posesión de una animal doméstico se ha convertido en una práctica corriente en la Bulgaria capitalista. Pero “la crisis económica empuja a mucha gente a abandonar sus perros, y con el hundimiento de la construcción, los perros que protegían las obras también han sido abandonados”, explica Lolita Radeva, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sofía.

Unas 50 ONG hiceron público un manifiesto en el que reprochan al Ayuntamiento que no haya tomado medidas para controlar a los propietarios de perros y defienden la esterilización de los animales. Lo que ocurre es que cuesta dinero y el Ayuntamiento no dispone de fondos suficientes para aplicar esta medida. “El problema es muy grave y hay que encontrar una solución”, señala Axinia Bosneva, miembro de la ONG ‘Cuidar a los perros callejeros’. Consciente del problema, la alcaldesa de Sofía, Iordanka Fandakova, ha destituido a dos responsables de su equipo municipal, y reclama una nueva legislación que prohíba a los ciudadanos alimentar a los canes abandonados, una práctica que suelen llevar a cabo los ecologistas. El Estado no descarta la eutanasia de los animales agresivos, una opción que no comparten los grupos ecologistas.

 

“Hitler de los animales”

En Bucarest, donde unos 50.000 cuadrúpedos se pasean en libertad por las calles de la capital de Rumanía, se lleva a cabo una guerra incruenta entre partidarios y detractores de la eutanasia de perros callejeros. Según las autoridades locales, en 2010, 13.200 personas, entre las cuales hubo 2.500 niños, fueron atacadas por perros salvajes, y una mujer murió. “Entre 2006 y 2009, el Estado se ha gastado 1,3 millones de euros para curar a las personas que sufrieron mordeduras. Este dinero podía haber sido utilizado para construir perreras. La mejor solución para erradicar el problema es la eutanasia”, piensa el gobernador de Bucarest, Mihai Atanasoaei.

El Tribunal Constitucional sentenció en contra de la eutanasia y las asociaciones de defensa de los animales se oponen a esta opción y la califican de “criminal”. Estos colectivos prefieren la fórmula de la esterilización. Los más radicales califican a Atanasoaei de “Hitler de los animales”. Algunas ONG aseguran que entre 2001 y 2007, cerca de 145.000 perros callejeros fueron sacrificados en Bucarest, antes de que la eutanasia fueran prohibida por la justicia. El origen del abandono de canes en Bucarest está en el régimen comunista. La dictadura de Nicolae Ceausescu arrasó la capital rumana y construyó inmensos barrios dormitorios sin las infraestructuras adecuadas, lo que obligó a miles de personas a abandonar sus casas y sus perros.