Georgia abre un museo contra los crímenes del estalinismo

Paco Soto – Varsovia

Georgia ha decidido reconvertir el museo de Josef Stalin situado en Gori, ciudad natal del dictador soviético, en un símbolo contra los crímenes del estalinismo.

Georgia, un antiguo territorio de la URSS donde existen fuertes tensiones nacionalistas de corte independentista, ha decidido reconvertir el museo de Josef Stalin situado en Gori, la ciudad natal del dictador soviético, en un símbolo contra los crímenes del estalinismo. La decisión fue adoptada recientemente por el Parlamento georgiano a iniciativa del Ministerio de Cultura. La directora del museo, Liya Okropiridze, explicó que las instalaciones albergarán “varias exposiciones sobre las diferentes etapas de la época estalinista”. Las nuevas exposiciones del museo ofrecerán a los visitantes material sobre la dominación soviética en Georgia y otros países que fueron anexionados por la URSS, como las repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y Estonia.

También habrá una exposición dedicada a la hambruna que fomentó el régimen estalinista en Ucrania, que se saldó con varios millones de muertos, y una muestra sobre el sistema de los campos de concentración soviéticos. El museo de Stalin de Gori abrió sus puertas en 1937, en plena represión estalinista, en la misma casa de madera donde nació el tirano, el 21 de diciembre de 1879. Después, en 1958, cinco años después de la muerte de Stalin, fue inaugurado un edificio de dos plantas que en la actualidad es la sede principal del museo, que en 2011 fue visitado por 15.000 personas.

 

Libretas escolares

Mientras Georgia condena al dictador soviético, en Rusia las autoridades ensalzan su figura y educan a los menores de edad en la idea de que Stalin fue un gran dirigente político que transformó a la URSS en una superpotencia. Unas libretas escolares con la imagen de Stalin que salieron a la venta recientemente están generando una gran polémica en el país. Los libros de notas para escolares forman parte de una serie denominada “Héroes de Rusia”, que sitúa al dictador soviético juntos a zares y famosos compositores. Según la directora adjunta de una de las tiendas de material escolar más importantes de Moscú, “lo único que decimos es que Stalin existió y explicamos lo que pasó con él en el poder, lo malo y lo bueno. No hacemos ningún juicio, ese no es nuestro trabajo. No entiendo la polémica”.

Los activistas de derechos humanos condenan la venta de estas libertas porque consideran que fomentan una imagen positiva de Stalin en la mente de los niños, y “es el primer intento de llevar a las aulas las reliquias estalinistas, que desafortunadamente se han conservado en nuestro país con el fin de inculcar que el Estado es superior a la vida humana”. La figura del dictador soviético, que fue responsable de la muerte de millones de seres humanos en la URSS, divide a los rusos y muchos de los actuales dirigentes valoran positivamente el papel de Stalin en el desarrollo económico y tecnológico del Estado y durante la Segunda Guerra Mundial en la lucha contra la Alemania nazi.