El Parlamento húngaro elige a un nuevo presidente de talante conservador

Paco Soto – Varsovia

Janos Ader (centro) en el momento de ser elegido por el Parlamento como nuevo jefe de Estado húngaro, el pasado 2 de mayo.

El Parlamento húngaro, que está bajo control del partido derechista Fidesz del primer ministro Viktor Orban, eligió a Janos Ader como nuevo jefe del Estado. Ader tiene 52 años, es cofundador de Fidesz y eurodiputado, y sustituye a Pal Schmitt, que tuvo que dimitir hace un mes tras conocerse que plagió parte de su tesis doctoral. La función presidencial en Hungría es fundamentalmente protocolar, si bien el mandatario es jefe de las Fuerzas Armadas, pero la elección de este dirigente conservador da una mayor libertad política a Orban, que desde que llegó al poder hace dos años ha impulsado una estrategia de derechización que sitúa a Hungría a las puertas de un régimen autoritario. Es por este motivo que Ader, que tuvo el apoyo de 262 votos, sobre un total de 386 escaños, fue propuesto a la candidatura de la presidencia por Orban el 16 de abril.

El nuevo jefe del Estado es un hombre de la plena confianza de Orban, y su elección no generó ninguna duda en los medios y analistas políticos del país magiar. La oposición se opuso a la elección de Ader, pero mientras la potente extrema derecha (Jobbik) votó en contra, los socialistas (MSZP), los ecologistas de izquierda (LMP) y la nueva formación de centroizquierda del ex primer ministro socialdemócrata y multimillonario Ferenc Gyurcsany, Coalición Democrática (DK), se abstuvieron, porque, según ellos, el nuevo presidente no representa “la unidad de la nación húngara”, como señala la Constitución.

 

Autor intelectual

Según diversos analistas, Ader controla su partido, y aprovechó su función de europarlamentario para convencer al Partido Popular Europeo (PPE), al que pertenece Fidesz, que siguiera apoyando a este formación, a pesar de las polémicas medidas adoptadas por Viktor Orban en el ámbito de las instituciones públicas, la libertad de prensa y expresión y la política económica. La oposición acusa a Ader, que es jurista de profesión, de ser uno de los autores intelectuales de las medidas más controvertidas puestas en marcha por Orban, como la reforma judicial, que coloca a los jueces bajo control del poder ejecutivo, y electoral, que beneficia a Fidesz, así como las presiones sobre el Banco Central húngaro por parte del Ejecutivo. La Comisión Europea (CE) decidió recientemente seguir con el proceso sancionador contra Hungría por su “déficit democrático”.