Bahrein suscita nuevas hostilidades entre Ryad y Teherán

Correo Diplomático

El gobierno de Bahrein impuso el pasado 13 de marzo el estado de emergencia durante tres meses para contener las protestas.

Durante los últimos días la comunidad internacional asiste a la enésima escalada de tensión entre Arabia Saudí y el régimen teocrático de Irán. En el origen de la nueva controversia se sitúan las recientes condenas del diputado iraní Hassan Ali Chahriari, representante de la provincia de Hamadan. Éste ha arremetido duramente contra Ryad, a quien acusa de querer “tragar” (sic) el reino de Bahrein, aludiendo a una suerte de tentativa de la dinastía Saud para integrar el pequeño Estado del Golfo Pérsico. Las tesis del diputado iraní se justificarían en la reciente proposición saudí para la unidad de los países del Golfo.

Y es que Teherán sospecha que Ryad quiere anexionar Bahrein. Frente a las presuntas ambiciones expansionistas del Arabia Saudí, Hassan Ali Chahriari evocó ante el Parlamento de su país cómo hasta 1971 Bahrein era la decimocuarta provincia de Irán. En este sentido, hace algo más de un año que Bahrein sufre una violenta contestación interior de corte chiíta. La mayoría chiíta del país ha roto los lazos con el rey Hamad, que ve cómo su autoridad no cesa de deteriorarse por la hostilidad de unos partidos cada vez más próximos de Irán. Ante tal estado de cosas, las tropas de Arabia Saudí, Kuwait y Catar han dudado en intervenir en Bahrein para sofocar las últimas rebeliones chiítas en el país.

Riesgo de confrontación

El gobierno de Bahrein impuso el pasado 13 de marzo el estado de emergencia durante tres meses para contener las protestas, después de que al menos 200 personas resultaron heridas por disparos de las fuerzas de seguridad en una villa del sur del país. La restricción fue anunciada, precisamente, un día después de que tropas de Arabia Saudí y Emiratos Arabes Unidos llegaron a Bahrein a petición de Manama para hacer frente a las protestas contra el príncipe heredero Salman ben Hamad al Khalifa, que han derivado en disturbios. Violentos enfrentamientos se registraron en el área chiíta de Sitra, en el sur de Bahrein, cuando las fuerzas de seguridad intentaron dispersar a los manifestantes y dispararon contra ellos. Estas protestas se reprodujeron de forma acusada durante el mes de abril, con motivo de la celebración del Gran Premio de Fórmula 1 en Bahrein.

Los países occidentales miran con desconfianza las evoluciones en la región. Estados Unidos y la antigua potencia colonial en la zona, Gran Bretaña, temen que la nueva escalada en la tensión entre ambos países pueda conducir a Irán a “cometer una locura”, tal y como sostiene un diplomático inglés destacado en un país de Oriente Medio. Los principales focos de tensión podrían ser el propio Bahrein, donde se podrían reproducir escenarios similares a los del pasado mes de marzo, o incluso la provincia saudí de Najran, donde la población es mayoritariamente chiíta. “A la luz del actual contexto, apenas una pequeña chispa podría ser motivo para el inicio de una contienda armada a gran escala entre las dos principales potencias de la región, a saber, Arabia Saudí e Irán“, advierte este diplomático inglés.