El escritor rumano Norman Manea premiado en Londres

Paco Soto – Varsovia

En 1986 Manea tuvo que abandonar Rumanía, para escapar de la persecución que llevaba a cabo la dictadura de Nicolae Ceausescu, y se instaló en Berlín

Norman Manea se convirtió en el primer escritor rumano a ser nombrado miembro de honor de la prestigiosa Sociedad Real de Literatura de Gran Bretaña, durante una ceremonia que se celebró hace unos días en Londres, según informaron fuentes de esta institución. Manea fue premiado por la Sociedad Real tras la publicación de sus dos últimas obras: la novela ‘Visión’ y el libro de ensayo ‘La quinta imposibilidad: ensayos sobre el exilio y la lengua’. Nacido en 1936 en Suceava, en Bucovina, Norman Manea, que a la edad de los cinco años fue deportado a un campo de concentración nazi en Ucrania por su condición de judío, durante la Segunda Guerra Mundial, sufrió después el totalitarismo comunista en su país. Tras haber realizado estudios de ingeniería, Manea colaboró, en 1966, con la revista de vanguardia cultural Povestea Vorbii, que fue prohibida por el régimen comunista. En 1986 tuvo que abandonar Rumanía, para escapar de la persecución que llevaba a cabo la dictadura de Nicolae Ceausescu, y se instaló en Berlín.

El escritor alemán Heinrich Böll ayudó a Manea promocionando su obra. En la actualidad vive en Nueva York, donde enseña literatura europea en su calidad de ‘writer in residence’ en el Bard College. Sus libros han sido traducidos a más de 20 lenguas y su calidad literatura sitúa a Manea entre los potenciales candidatos al Premio Nobel de Literatura. Lo esencial de su obra literaria se centra en la denuncia del Holocausto y las dificultades que entraña la condición de judío en un régimen totalitario. Algunos críticos literarios comparan a Norman Manea con escritores como Franz Kafka y Ernesto Sábato. En 1991, Manea provocó una escándalo en Rumanía al publicar un ensayo sobre la trayectoria fascista del escritor Mircea Eliade y su estrecha colaboración con los matones pro-nazis de la Guardia de Hierro

 

El cine también

Rumanía también está de fiesta estos días porque su cine consiguió una victoria en el Festival de Cannes de la mano del director Cristian Mungiu. El cineasta logró el premio al mejor guión por su largometraje ‘Beyond the hills’. Además, las dos principales actrices de la película, Cosmina Stratan y Cristina Flutur, recibieron el premio por la mejor interpretación femenina. La película se inspira en el libro de la escritora rumana Tatiana Niculescu Bran, que cuenta la historia de la muerte de una joven en un monasterio en el este de Rumanía, en 2005, durante una sesión de exorcismo. La ‘nueva ola’ rumana, que ha cosechado premios en muchos foros internacionales, se dio a conocer en el Festival de Cannes de 2007, cuando la película ‘Cuatro meses, tres semanas y dos días’, de Cristian Mungiu, recibió la Palma de Oro.

Mungiu, de 44 años, ha sido galardonado en los Premios Goya y en Los Ángeles y Estocolmo, y con su largometraje Orient (2002) triunfó en la región rumana de Transilvania, que tiene una fuerte comunidad de origen húngaro, en Tesalónica (Grecia), Sofía (Bulgaria) y Mons (Bélgica). Mungiu considera que los galardones recibidos son “un premio a toda una generación de cineastas que intenta divertir a los rumanos con otra cosa que el fútbol”. La película ganadora en 2007 aborda el tema del aborto en la época comunista, que estaba prohibido. Dos jóvenes, Otilia y Gabita, comparten habitación en una residencia de estudiantes en una pequeña ciudad de Rumanía durante los últimos años del comunismo. Otilia alquila una habitación en un hotel barato. Han quedado con un tal señor Bebe por la tarde. Gabita está embarazada, y el aborto es ilegal en Rumanía.

En ‘Cuatro meses, tres semanas y dos días’, el director denuncia el infortunio de muchos rumanos, como estas dos jóvenes, que tuvieron que sufrir arbitrariedades e injusticias en el comunismo, pero sin hacer una referencia explícita a este sistema. Otros directores, como Cristian Nemescu, Corneliu Porumboiu y Cristian Puiu, han situado al cine rumano en la vanguardia del séptimo arte en Europa.

 

Diferencia con España

La diferencia entre el cine de calidad rumano y el que hizo Pedro Almodóvar después de la muerte de Franco , es que mientras el cineasta manchego quiso finiquitar la España reaccionaria del franquismo alejándose de ella a marcha forzada y refugiándose en una estética y narrativa posmodernas, los jóvenes directores rumanos se apegan más a la realidad y no renuncian a indagar en el siniestro pasado de la dictadura de Ceausescu. Pero lo suelen hacer sin caer en el maniqueísmo de buenos y malos y poniendo el acento en la complejidad de las situaciones políticas y sociales anómalas, además de trágicas, que provocan las dictaduras.