La “incómoda” Aicha Gadafi prepara su salida de Argelia

Correo Diplomático – Argel / Redacción

La salida de Aicha Gadafi de Argelia es una condición sine quae non para la normalización de la relación entre Argel y Trípoli.

Aicha Gadafi, la hija del depuesto dictador libio, apenas sí soporta las condiciones de su estancia en Argelia y estaría preparando su inminente salida del país magrebí, según han asegurado a Correo Diplomático fuentes gubernamentales. Desde finales de agosto de 2011, Aicha, de 35 años de edad, se encuentra en residencia vigilada en un lugar que se ha mantenido en absoluto secreto por las autoridades, en compañía de su madre, Safia, y de dos de sus hermanos, Mohamed y Hannibal.

Siempre según estas mismas fuentes, durante las últimas semanas la hija del ex dictador habría multiplicado los contactos en este sentido. Entre los posibles destinos se encuentran Jordania, Irak, Marruecos o incluso Africa del Sur. “Tal y como están las cosas, no es tan fácil, ya que a nadie le gustaría pillarse los dedos acogiendo, nada más y nada menos, que a la propia Aicha Gadafi“, puntualiza un miembro del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio de paso por Marruecos.

 

Una “incómoda” invitada

Los anhelos de Aicha de abandonar Argelia coinciden en buena medida con los del propio régimen de Argel, que verían con buenos ojos la eventual marcha de su territorio de los miembros del clan Gadafi. “Se han mostrado como unos invitados bastante molestos y descorteses, que han roto la obligación de reserva que se les impuso en su momento”, sostiene una fuente diplomática gala destinada en la capital argelina. Y es que apenas llegada a Argelia, Aicha Gadafi no dudó en saltar a la palestra lanzando un llamamiento a sus compatriotas para rebelarse contra “los traidores del CNT”.

No fue la única salida mediática de la hija del coronel libio. La última tuvo lugar a principios del pasado mes de mayo, cuando Aicha solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU que instase a la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional (TPI) a investigar las muertes de su padre y su hermano Mutassim como crímenes de guerra. La hija del despuesto dictador, que fue embajadora de buena voluntad de Naciones Unidas y abogada del ex dictador iraquí Sadam Husein, ahorcado en 2006, ya había solicitado a finales de 2011 al fiscal jefe del TPI, Luis Moreno Ocampo, que investigara ambos casos. Gadafi, que gobernó Libia durante cuatro décadas, murió el pasado 20 de octubre, al igual que Mutassim, en el marco de un bombardeo de la OTAN contra un convoy de vehículos de las fuerzas gubernamentales que pretendía escapar del país mientras atravesaba Sirte, la ciudad natal del ex dictador.

“Más allá de que Aicha se ha conformado como una incómoda invitada, su salida permitiría relajar la tensión que existe con las nuevas autoridades libias a causa de la tardanza del régimen de Argel en reconocer al Consejo Nacional de Transición“, concluye la fuente diplomática gala. La marcha de Aicha Gadafi es una condición sine quae non para la normalización de las difíciles relaciones entre los regímenes de Argel y Trípoli.