“Cruzada alcohólica” del PJD frente a la crisis

Correo Diplomático – Rabat

La primera proposición de ley de la legislatura hecha por el partido jefe de Gobierno, Abdelilah Benkirane (en la foto acompañado de la única ministra de su gabinete, Bassima Hakaoui), persigue la total prohibición de la publicidad de bebidas alcohólicas en Marruecos.

El grupo parlamentario del islamista Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD) del jefe de Gobierno, Abdelilah Benkirane, ha presentado una proposición de ley que persigue la prohibición total y absoluta de la publicidad de bebidas alcohólicas. El texto alude tanto a la publicidad como a la exposición de espirituosos, previendo fuertes penas que oscilan entre los tres meses y dos años de prisión, y multas que van de los 10.000 a los 25.000 dirhams (entre 900 y 2.250 euros). Los principales concernidos por la nueva disposición serían bares, hoteles, medios de comunicación y eventos deportivos auspiciados por marcas de bebidas alcohólicas.

La iniciativa islamista sucede a la aprobación de la Ley de Finanzas para 2012, que prevé el incremento de la tasa interior de consumo sobre las bebidas alcohólicas y que se espera derivará en un descenso de la venta de productos espirituosos. Más allá de disminuir el consumo interno, la prensa económica marroquí ya ha advertido sobre el impacto de una tal medida en los establecimientos turísticos y, en conjunto, en los propios ingresos del Estado en virtud de los impuestos del alcohol. “Una medida ideológica a todas luces y que va a lastrar un poco más si cabe nuestra economía, sobre todo en el actual contexto, que se presenta sumamente difícil“, estima un profesional hostelero que regenta un céntrico hotel en Rabat.

 

Primera propuesta legislativa de legislatura

Se trata de la primera propuesta legislativa presentada por la formación islamista durante esta legislatura, “dando cuenta – según coinciden en apuntar analistas y observadores – de cuáles son las auténticas prioridades del PJD”. Tal y como señala Tahar Abou El Farah en las páginas del semanario casablanqués La Vie éco, “(Es sintomático que) no se trata de un proyecto de reforma económica de calado, ni de un texto de ley contra la corrupción y  ni tan siquiera una iniciativa legislativa para mejorar la vida de los marroquíes “.

Registrada en el Parlamento el 13 de enero de 2008, esta proposición de ley no había sido nunca inscrita en el orden del día, hasta el pasado 22 de mayo. En aquel momento, la iniciativa había sido vehementemente defendida por dos diputados entonces de la oposición, el propio Abdelilah Benkirane y Mustapha Ramid, actual ministro de Justicia y Libertades Públicas. Y es en el momento en que los problemas se multiplican para el Gobierno de Benkirane es cuando, precisamente, el PJD decido retomar su particular guerra contra el alcohol.

 

Efecto alcohólico contra la crisis

La presentación de esta proposición de ley interviene en una fase en que el Ejecutivo islamista atraviesa una fase difícil, objeto de las críticas no sólo de la oposición sino también de los propios salafistas, decepcionados por un Gobierno del que esperaban mucho más“, afirma a Correo Diplomático un diputado de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (socialdemócrata). “Más allá de su populismo y estudiadas salidas mediáticas, el jefe de Gobierno y su gabinete han hecho gala de una gran incapacidad para gestionar el país, como denota su incapacidad para proponer medidas ante la actual situación de crisis económica que se cierne sobre Marruecos“, enfatiza un representante en la cámara baja de la opositora Reagrupación Nacional de Independientes (liberal).

Para estos, y para otros muchos medios de comunicación independientes, la “cruzada alcohólica del PJD”, como se ha venido a denominar, es una suerte de estratagema para que el Gobierno salga indemne de las actuales turbulencias que atraviesa. “La proposición de incriminar la publicidad de bebidas alcohólicas es, pura y simplemente, una maniobra del PJD para relanzar la polémica entre barbudos y laicos, haciendo que los grandes problemas a los que debe hacer frente el país, y ante los cuales el Ejecutivo no está mostrando la altura de miras necesaria, pasen a un segundo plano”, sentencia sin ningún atisbo de duda el diputado socialista.