Arqueólogos búlgaros encuentran esqueletos de dos ‘vampiros’

Paco Soto – Varsovia

Los esqueletos podrían ser de un matrimonio de ‘vampiros’ debido a que tenían una estaca clavada en su garganta.

Un grupo de arqueólogos encontró recientemente los esqueletos de dos ‘vampiros” de la Edad Media en la localidad búlgara de Sozopol –antigua Apolonia en la Grecia antigua-, situada en la costa del Mar Negro, según informaron varios medios del país balcánico. El hallazgo arqueológico tuvo lugar en un cementerio ubicado detrás de la iglesia ortodoxa de San Nicolás. Según los científicos, los dos esqueletos encontrados podrían ser un matrimonio y pertenecer a lo que la población búlgara llamaba en tiempos pasados ‘vampiros’ debido a que tenían una estaca clavada en su garganta. Así lo explicó a los medios el prestigioso historiador y exministro Boshidar Dimitrov. “Los muertos, cuya identidad, origen o rango social todavía no hemos confirmado, tenían clavado en el pecho una pieza de un arado de hierro”, reveló Dimitrov a la agencia EFE.

Según informó la agencia de noticias DPA, los esqueletos encontrados confirman lo que fue una práctica común en Bulgaria hasta el siglo XX, la de clavar estacas de acero o madera en las gargantas o pechos de personas muertas que en vida eran consideradas malas. El objetivo de esta práctica era evitar que tras su fallecimiento esas personas se convirtieran en vampiros y aterrorizaran a los vivos. Los restos mortales de los dos ‘vampiros’ se han convertido en una atracción turística de Sozopol. En otra iglesia ortodoxa, la de San Jorge, se conservan las reliquias atribuidas a San Juan Bautista halladas hace dos años en una isla próxima a Sozopol.

 

Más que una leyenda

Los expertos consideran que el descubrimiento demuestra que la existencia de los ‘vampiros’ no es sólo una leyenda. Este hallazgo arqueológico, que data probablemente del siglo VIII ó IX, revela una costumbre pagana que subsistía entonces entre los cristianos de la época. “Practicaban este rito contra personas que en su vida se consideraban malvadas, hacían maldades contra la gente o simplemente se ocupaban de algo que la sociedad no entendía, como, por ejemplo, investigaciones científicas o médicas. Se creía que después de morir, tales personas se convertían en vampiros y torturaban y atormentaban a los vivos y se bebían su sangre”, explicó Dimitrov. Según la costumbre, en la noche inmediatamente después del entierro, y siempre antes de medianoche, cuando se creía que el muerto se convertía en vampiro, un grupo de personas exhumaba el cadáver y le clavaba un hierro en el pecho o en la garganta. Ciertas anomalías físicas, como tener un cráneo más grande de lo habitual o joroba, eran consideradas por las poblaciones locales como un símbolo inequívoco de vampirismo.

 

Otros casos

Otro arqueólogo búlgaro, Nikolay Ovcharov, reveló que el caso de los ‘vampiros’ de Sozopol no es el primero, ya que hace un tiempo se descubrió un cadáver de la misma época enterrado cerca de una iglesia en la ciudad de Veliko Tarnovo, en Bulgaria central. “Se trata de una costumbre pagana que llegó de la antigüedad y que los cristianos preservaron. Además del hierro, a los muertos se los cubrían con ascuas o sus extremidades se ataban con cuerdas”, dijo Ovcharov. Aunque las leyendas sobre el vampirismo en los Balcanes tienen muchos siglos de antigüedad, el mito moderno se debe a la novela ‘Drácula’, publicada en 1897 por el irlandés Bram Stoker y basada en cuentos populares de la región rumana de Transilvania. Este mito ha sido actualizado por la novelista Stephenie Meyer, autora de la popular saga ‘Crepúsculo’, cuya adaptación a la gran pantalla ha sido un gran éxito de taquilla.