Occidente estrecha el cerco contra Belgrado por la matanza de Srebrenica

Paco Soto – Varsovia

“Las atrocidades de Srebrenica fueron un crimen contra la humanidad toda entera. No tenemos que olvidarlo, para que esto no vuelva a ocurrir”, señaló una portavoz de la UE.

El mundo occidental está estrechando el cerco contra el nuevo presidente de Serbia, el populista y ultranacionalista Tomislav Nikolic, después de que negara que la matanza de 8000 musulmanes en la ciudad bosnia de Srebrenica, en julio de 1995, fue un genocidio. La Unión Europea (UE), que ha abierto la puerta de la adhesión a Serbia, condenó las declaraciones de Nikolic. Bruselas rechazó “firmemente el intento de reescribir la historia” por parte del presidente serbio y recordó que “la masacre de Srebrenica, como lo confirmaron el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y la Corte Internacional de Justicia, fue un genocidio”. “Las atrocidades de Srebrenica en julio de 1995 fueron un crimen contra la humanidad toda entera. No tenemos que olvidarlo, para que esto no vuelva a ocurrir”, señaló una portavoz de la UE.

Por su parte, la responsable de Asuntos Exteriores de la UE, Catherine Ashton, manifestó que “los dirigentes políticos de los Balcanes occidentales tienen que reafirmar permanentemente su adhesión al espíritu de cooperación y reconciliación en la región”. Después de Bruselas, Estados Unidos, que desempeñó un papel clave para acabar con la guerra de Yugoslavia, rechazó en la misma línea las palabras del jefe del Estado serbio. El portavoz del departamento de Estado, Mark Toner, indicó que “el genocidio de Srebrenica no es una calificación determinada de manera subjetiva”, sino “un acto criminal bien definido por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y la Corte Penal Internacional”. Toner consideró que tras su elección, Nikolic tuvo “la posibilidad de adoptar un tono constructivo para la región (de los Balcanes), pero sus declaraciones sobre Srebrenica y otros crímenes de guerra no facilitan la estabilidad y la reconciliación en la región”.

 

Jueces solidarios

Por otra parte, los jueces que juzgan al ex jefe político de los serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, acusado de ser uno de los responsables del genocidio de Srebrenica, junto con el ex general Ratko Mladic, llevaron a cabo una visita de cinco días a esta ciudad bosnia, según informó el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY). Los magistrados tomaron esta decisión “de su propia iniciativa”, según declaró el portavoz del TPIY, Nerma Jelacic, junto con representantes de la Fiscalía y la defensa de Karadzic, que tiene 66 años y se encuentra preso. Además de la matanza de Srebrenica, Karadzic está acusado de otros crímenes de guerra durante el conflicto de Bosnia, como los bombardeos sobre Sarajevo, que causaron la muerte a más de 10.000 civiles. La visita de los jueces a Srebrenica fue interpretada como un acto de solidaridad con las familias de las víctimas de la masacre y de repulsa a las declaraciones del presidente serbio.

La firme condena de la UE y Estados Unidos a las declaraciones de Nikolic sobre Srebrenica no significan un freno al proceso de integración europea de Serbia y su plena inserción en el mundo occidental, pero sí una clara advertencia a la política que lleve a cabo de aquí en adelante el jefe del Estado. Los sectores moderados y europeístas del país cruzan los dedos para que el ex presidente reformista Boris Tadic encabece el nuevo gobierno de coalición y pueda así neutralizar, o al menos frenar, los ímpetus populistas y nacionalistas de Nikolic. Así las cosas, Belgrado recibió la buena noticia de que el ministro de Asuntos Exteriores, Vuk Jeremic, fue nombrado para presidir la 67 sesión de la Asamblea General de la ONU, que se llevará a cabo el próximo mes de septiembre.