El racismo salpica la Eurocopa de Fútbol en Polonia

Paco Soto – Varsovia

Incidentes durante la Eurocopa de Polonia-Ucrania han hecho recordar a la UEFA que los árbitros puede detener detener un partido en caso de ataques racistas. El jugador italiano, Balotelli (en el centro de la imagen), es uno de los damnificados por los insultos de los aficionados.

El racismo ha hecho acto de presencia en la Eurocopa de Fútbol 2012 en Polonia, país que organiza este evento junto con la vecina Ucrania. A pesar del esfuerzo desplegado por el Gobierno del liberal Donald Tusk y los responsables de la UEFA y del fútbol polaco, el racismo ha surgido de las filas de los ciudadanos de a pie pero también de cargos públicos como el teniente de alcalde de Gdansk –una de las cuatro ciudades donde se desarrolla la Eurocopa-, Andrzej Bojanowski, quien en una entrevista radiofónica manifestó que los habitantes de su municipio son “gente normal” y se “han comportado como blancos civilizados”. Las palabras de Bojanowski causaron estupor, y el edil tuvo que pedir disculpas a través del diario Gazeta Wyborcza. “Lo único que quise hacer es dar las gracias a los habitantes (de Gdansk) y los invitados, al margen del color de su piel”, dijo el teniente de alcalde, que tiene 40 años.

Otro caso de racismo conocido se produjo en Cracovia, donde durante el entrenamiento del equipo holandés se oyeron “gritos de mono” dirigidos a los jugadores negros de la selección, según denunció el capital del equipo, Mark van Bommel. “No podemos aceptar estas cosas, y si vuelven a ocurrir durante el torneo, pediremos al árbitro que intervenga”, declaró el medio campista Van Bommel a un diario de su país.

El presidente de la UEFA, Michel Platini, recordó durante la conferencia de prensa previa al inicio de la Eurocopa que “la Unión Europea del fútbol decidió hace dos años autorizar a los árbitros a detener temporalmente un partido en caso de racismo”. Algunos jugadores, como el italiano Mario Balotelli, también se pronunciaron en la misma línea y el portero del equipo de Inglaterra, Joe Hart, explicó que “si se producen insultos racistas y el árbitro decide suspender el partido, acataremos su decisión y abandonaremos la cancha”. Racismo fue también lo que ocurrió el día del partido entre Polonia y Rusia en Varsovia, cuando un numeroso grupo de hinchas rusos que atravesaba el puente que cruza el río Vístula hacia el estadio nacional fue atacado por radicales polacos. Los incidentes se saldaron con varios heridos y más de 140 detenciones.

 

Enfado de Tusk

Donald Tusk reaccionó con enfado a los brotes de racismo. “Seamos francos, los comportamientos racistas o antisemitas por parte de los ‘hooligans’ polacos son un hecho. Pero protesto firmemente cuando se estigmatiza a Polonia como si fuera un país donde estos fenómenos negativos se están amplificando”, señaló el primer ministro. Tusk aseguró que el fenómeno del racismo está “mucho menos presente en Polonia que en otros países, incluso en países más desarrollados”. Y recordó que “no es en Polonia donde se queman casas de inmigrantes y tampoco es en Polonia donde los centros de acogida de inmigrantes son atacados por neonazis, ni tampoco donde se dispara contra escuelas judías”.

Antes de que empezara la Eurocopa, el pasado 8 de junio, el ex capitán inglés Sol Campbell aconsejó a los aficionados negros a no viajar al torneo para evitar agresiones xenófobas en un reportaje emitido por la BBC. Según una encuesta sobre al racismo y la intolerancia en Polonia publicada recientemente por Gazeta Wyborcza, los polacos sienten aversión por las minorías sexuales (homosexuales, bisexuales y transexuales) y también los gitanos, los árabes y los judíos. Un 48% de los encuestados es reacio a los matrimonios mixtos entre polacos y gitanos y una tercera parte no desearía que un negro formara parte de su familia.