Moscú desafía al poder autoritario de Putin

Paco Soto – Varsovia

“Una Rusia sin Putin” fue el lema de una marcha a la cual acudieron unas 100.000 personas, según sus organizadores.

Decenas de miles de ciudadanos de Moscú desafiaron recientemente el poder autoritario del presidente Vladimir Putin. A pesar de que el Kremlin ha intensificado la persecución contra la oposición y endurecido aún más la posibilidad legal de manifestación en Rusia, imponiendo multas de hasta 8.000 euros en algunos casos, los moscovitas que salieron a la calle lo hiceron bajo el lema “Una Rusia sin Putin”. Los organizadores aseguraron que habían reunido a unas 100.000 personas, pero la Policía redujo la marcha de protesta a 18.000 manifestantes. Según diversos observadores, los cordones policiales y la instalación de detectores de metales en varios puntos cercanos a la manifestación frenaron la afluencia de una cantidad mayor de ciudadanos.

A esta marcha de protesta no pudieron hacer acto de presencia ciertos opositores a Putin, como el bloguero Alexei Navalni, que dirige el colectivo Solidaridad, ni la presentadora de televisión Txenia Sobchak, que es hija del fallecido alcalde de San Petersburgo, porque fueron interrogados durante horas por el juez en calidad de “testigos” por su presunta implicación en los disturbios ocurridos en una manifestación el pasado 6 de mayo, según informó el portavoz judicial Vladimir Markin. Además, los domicilios de estos opositores, así cono del ex ministro Borís Nemtsov y del líder del Movimiento de Izquierdas, Sergueï Udaltsov, entre otros, fueron sometidos a un exhaustivo registro policial. Durante ese registro, los agentes policiales requisaron ordenadores, CDs, documentos y efectos personales. Las autoridades aseguraron que en el domicilio de Sobchak la Policía encontró un millón y medio de euros, lo que obligará a la Hacienda rusa a comprobar su procedencia.

Los opositores anunciaron la convocatoria de una gran manifestación para el próximo 7 de octubre, con motivo del cumpleaños de Putin. Según el diputado del partido Rusia Justa Guennadi Gudkov, el objetivo de la marcha es conseguir la dimisión del jefe del Estado y la repetición de las elecciones legislativas del pasado mes de diciembre y las presidenciales de marzo, porque la oposición considera que fueron fraudulentas. La oposición a Putin aprobó un manifiesto en el que exige una nueva ley electoral y una Constitución que limite los poderes del presidente, reduzca su mandado a cuatro años e impida que esta función pueda ser desempeñada por una misma persona más de dos veces.

 

Rusia está en guerra

Vladimir Putin hará todo lo posible ahora que ha vuelto al Kremlin por frenar el avance del movimiento opositor, que, aunque no es mayoritario y en su seno hay corrientes muy enfrentadas desde el punto de visto político e ideológico, tampoco es un fenómeno marginal. Putin tiene a su favor una Policía, unos servicios secretos y una justicia que le obedecen ciegamente, y está convencido de que conseguirá acallar la protesta. Pero no parece que así vaya a ser, porque el descontento en Rusia, aunque de momento se centra fundamentalmente en las clases medias de grandes ciudades, como Moscú y San Petersburgo, va en aumento. El exministro de Finanzas, Alexéi Kudrin, aseguró que el ambiente se ha radicalizado en Rusia debido a los arrestos y la nueva ley que incrementa las multas por las infracciones en manifestaciones y actos callejeros, lo que provocó la dimisión de 11 miembros de un organismo oficial de derechos humanos.

Por su parte, la sociólogo Olga Kryshtianovskaia consideró que en Rusia “estamos en guerra” contra la oposición. Miles de rusos llevan seis meses protestando. El primer acto tuvo lugar el 4 de diciembre de 2011 para denunciar un “fraude” en las elecciones legislativas. Al día siguiente se produjo una manifestación de protesta en Moscú y el 10 de diciembre, la marcha más masiva desde tiempos de la Perestroika (1987-1991) en la capital rusa. El 22 de diciembre de 2011, el entonces presidente Dimitri Medvédev anunció una reforma política liberalizadora que no tuvo efectos en las protestas posteriores: cadena humana con cintas blancas, en la autopista de circunvalación de Moscú el 26 de febrero de 2012; elecciones presidenciales del 4 de marzo en las que se instalaron cámaras en los colegios electorales para detectar posibles fraudes; manifestación del 6 de mayo reprimida duramente por la Policía y que acabó con centenares de detenidos, y el 6 de junio la Duma estatal (Parlamento) aprobó una ley que incrementa las multas por infracciones en actos callejeros.

 

Amenazas de muerte

Así las cosas, un grupo de periodistas rusos denunció recientemente que un trabajador del periódico opositor Nóvaya Gazeta, Sergueï Sokolov, tuvo que abandonar el país tras haber sido amenazado de muerte por la Policía. Según los denunciantes, Sokolov fue trasladado a un bosque cerca de Moscú por un policía, Alexandre Bastrykine, que lo amenazó con matarlo después de que publicara en su periódico un artículo donde acusaba al citado agente de encubrir a un grupo de delincuentes que asesinó a 12 personas. El periodista Serguei Parkhomenko lamentó que “este tipo de cosas ocurra bastante a menudo fuera de Moscú”. Por su parte, Vladimir Putin admitió simplemente que había sido informado de este suceso. Nóvaya Gazeta es el periódico donde trabajaba la reportera Anna Politkovskaïa, que fue asesinada en 2006 tras haber recibido amenazas por denunciar en sus trabajos periodísticos las implicaciones de los aparatos del Estado en las violaciones de los derechos humanos en Chechenia.

Asimismo, un joven de 21 años que tenía que declarar ante la justicia sobre los supuestos malos tratos a los que fue sometido en una comisaría de Voronej, a 600 kilómetros al sudeste de Moscú, se suicidó el pasado 10 de junio. Según la versión policial, el joven se colgó. El pasado mes de marzo, un hombre detenido en una comisaría en Tatarstan murió después de haber sido sodomizado con una botella de champán por varios policías. La Policía rusa está en el punto de mira de muchos ciudadanos debido a los numerosos casos de corrupción, malos tratos y muertes que la salpican.