Artistas rumanos se rebelan contra Gobierno socialista

Paco Soto – Varsovia

El primer ministro rumano Victor Ponta (en la fotografía) se encuentra en el punto de mira de artistas e intelectuales, que lo acusan de querer controlar políticamente su trabajo.

Los artistas e intelectuales rumanos llevan varios días en pie de guerra contra el Gobierno de centroizquierda del socialista Victor Ponta, tras la decisión de destituir al director del Instituto Cultural Rumano (ICR), Horia-Roman Patapievici, y cambiar las normas de funcionamiento de este organismo público. El ICR fue creado en 2004 por el Ejecutivo del socialista Adrian Nastase y tiene una función parecida a la que desempeña el Instituto Cervantes en España. El Gobierno justificó los cambios diciendo que el ICR está “muy politizado” y necesita de “más transparencia y de un mejor mecanismo democrático de control parlamentario”. Pero numerosos artistas e intelectuales no aceptaron estas explicaciones y se sublevaron contra una decisión que califican de “práctica brutal e inquietante”. Estos colectivos piensan que el Gobierno de Ponta, como ocurría en la época comunista, quiere controlar políticamente el trabajo de los creadores y mantener al margen de puestos de responsabilidad estatal a los que no comulguen con las ideas de los actuales gobernantes.

El jefe del Estado, el conservador Traian Basescu, que nombró a la cabeza del ICR a Horia-Roman Patapievici en 2005, también criticó la medida. Entre los descontentos se encuentran numerosos escritores, cineastas y directores de teatro, algunos de fama mundial. El novelista Norman Manea, que hace poco fue premiado en Londres, criticó “las prácticas brutales y la arrogancia de los políticos contra la cultura”. Cineastas como Cristian Mungiu, Cristo Puiu y Corneliu Purumboi –premiados varias veces en el Festival de Cannes-, artistas y coreógrafos se pronunciaron en la misma línea. Según Mungiu, el Gobierno quiere llevar a cabo una “depuración” de los artistas. Para el coreógrafo Vava Stefanescu, “el Gobierno no ha entendido que una institución cultural no puede estar bajo control político del poder”. El escritor Vasile Ernu lamentó el “anacronismo” de los gobernantes en materia cultural.

 

Victoria política

Unos 2.500 artistas e intelectuales entregaron una petición al Gobierno pidiéndole que reconsidere su decisión y una delegación se manifestó delante de la Embajada de Canadá en Bucarest para pedir “simbólicamente, asilo cultural”. La movilización de artistas e intelectuales rumanos alcanzó su primera victoria política al conseguir la dimisión del Ministro de Cultura, el actor Mircea Diaconu. Una sentencia judicial que considera incompatible su cargo de ministro con los de senador y director de teatro jugó también a favor de la dimisión. Es el segundo ministro que presenta su dimisión en el Gabinete de Ponta, que tiene poco más de un mes de existencia.

 

Un caso de plagio

En este contexto, la revista Nature acusó a Victor Ponta de haber plagiado más de la mitad de su tesis doctoral sobre la Corte Penal Internacional, que el primer ministro presentó en 2003 en Bucarest. Según dicha revista, los textos plagiados se parecen al contenido de trabajos monográficos de especialistas rumanos en derecho, como Dumitru Diaconu y Vasile Cretu, y a una publicación de un investigador británico, Ion Diaconu.

Ponta prometió que se someterá a “todas las verificaciones” y calificó de “cómica” la acusación. El primer ministro, que tiene 39 años, mantiene un duro enfrentamiento con el presidente del país, el conservador Traian Basescu, y no descarta que detrás de esta acusación esté alguna ‘mano negra’ de la jefatura del Estado. En este sentido, la mirada de Ponta se dirige hacia Daniel Funeriu, ex ministro de Educación de Basescu. Este nuevo escándalo de saqueo intelectual coloca al actual Ejecutivo rumano en una situación política delicada. El ministro de Educación nombrado por Ponta el pasado 7 de mayo, Ioan Mang, tuvo que dimitir tras ser acusado de plagio, y antes, una candidata para este ministerio, Corina Dumitrescu, fue descalificada por un asunto de naturaleza parecida.