El intento de suicidio de Nastase abre una nueva etapa contra la corrupción en Rumanía

Paco Soto – Varsovia

Adrian Nastase fue condenado por financiación ilegal de su campaña electoral para las presidenciales de 2004.

El intento de suicidio de Adrian Nastase, ex primer ministro socialista de Rumanía, cuando iba a ser detenido por la Policía tras haber sido condenado a dos años de prisión por corrupción, ha abierto una nueva etapa en la lucha contra este grave problema. Este caso representa un antes y un después, un punto de inflexión, en la estrategia anticorrupción de los poderes públicos. Es al menos lo que piensan diversos analistas políticos. Rumanía, que es, junto con Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea (UE), es también uno de los más corruptos del club comunitario. Adrian Nastase, de 62 años, fue condenado por el Alto Tribunal de Casación y Justicia de Bucarest por financiación ilegal de su campaña electoral para las presidenciales de 2004, cuando fue el candidato del PSD (socialista).

Este partido hace parte del Ejecutivo del primer ministro socialista Victor Ponta, que incluye al PNL (liberal) y al PC (conservador). El proceso contra Nastase duró varios años y el ex jefe del Gobierno siempre defendió su inocencia y denunció que era víctima de un “juicio político” impulsado por el actual jefe del Estado, el conservador Traian Basescu. Nastase, que es el primer jefe del Gobierno condenado a una pena de prisión desde que Rumanía instauró la democracia, hace 23 años, es uno de los símbolos más visibles de la corrupción entre la clase dirigente del país balcánico. Hasta ahora, a pesar de haber sido juzgado por varios delitos desde 2009, Nastase había podido escapar de las garras de la justicia gracias a diversas complicidades en los aparatos del Estado. Tanto es así que la Unión Europea (UE) presionó a Bucarest para que mejorara el funcionamiento del aparato judicial e hiciera del caso de Nastase un asunto prioritario en la lucha contra la corrupción.

 

No comentan la sentencia

El primer ministro, Victor Ponta, no quiso comentar la sentencia judicial contra su correligionario, pero se preguntó si el presidente del país “se siente feliz”. Por su parte, el presidente del PNL, Crin Antonescu, declaró que la condena contra Nastase “es grave, pero se debe respetar”. La Policía ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias del intento de suicidio de Nastase, que se encuentra “estable”, según un portavoz del Hospital Floreasca de Bucarest donde fue operado. La defensa de Nastase buscará algún tipo de resquicio legal para que el condenado sea puesta en libertad, por ejemplo, alegando que no se encuentra en buena situación física y mental para soportar dos años de reclusión. Fuentes de la defensa anunciaron que pondrá una denuncia por la situación legal de Nastase ante la Corte Europea de los Derechos del Hombre.

 

Un comunista ortodoxo

Adrian Nastase procede del antiguo régimen comunista. Desempeñó un papel de intelectual y científico al servicio de la dictadura comunista y su máximo dirigente en la última etapa, Nicolae Ceausescu. Nastase perteneció al sector más conservador del régimen y se opuso a la Perestroika de Mijail Gorbachov. Tras la caída del comunismo, Nastase se reconvirtió en demócrata y socialista y desempeñó altos cargos en las nuevas instituciones y en las filas del socialismo poscomunista. El 20 de diciembre de 2000, fue nombrado primer ministro por el presidente Jon Iliescu, cargo que desempeñó hasta 2004.