Buitres sin alma. Por Javier Fernández Arribas

“Está claro que cuando caes en las redes del rescate, sea total o sólo financiero, tienes que cumplir las órdenes sin rechistar o si no el castigo es implacable”

Responsabilidad política para evitar el caos, es lo que necesitamos todos, no sólo España, también la Unión Europea y todo el mundo. Estábamos muy pendientes de las elecciones en Grecia donde el objetivo común es renegociar las condiciones del rescate europeo, y a pesar de unos resultados esperanzadores para la permanencia del país heleno en el Euro y para la estabilidad política, la realidad demuestra que nos encontramos en una verdadera guerra financiera sin cuartel contra unos buitres sin alma frente a unos políticos rácanos e ineficaces. Suele pasar que es el pueblo llano el que sufre en tiempos de crisis creada por la gestión nefasta de los dirigentes políticos, pero no sólo de los griegos, también de los europeos, en concreto aquellos que miraron hacia otro lado cuando se admitió a Grecia en el Euro sabiendo que se habían falseado las cuentas. Entonces nadie pensó en lo que podía pasar unos años después.

En España hemos perdido tres años preciosos para tomar las medidas imprescindibles de saneamiento, ahora nos aprietan las tuercas porque no se creen los datos sobre la cantidad necesaria para recapitalizar nuestros bancos y no esperan a las auditoras internacionales que están realizando ese trabajo para escarnio del prestigio del Banco de España. Además, los insaciables acreedores tampoco se creen que cuadren los presupuestos generales porque los ingresos no se podrán alcanzar si no se sube el IVA, como ha recomendado el Fondo Monetario Internacional. Está claro que cuando caes en las redes del rescate, sea total o sólo financiero, tienes que cumplir las órdenes sin rechistar o si no el castigo es implacable.

Pero el problema es general, europeo e internacional con Estados Unidos y China a la cabeza, porque se necesita una acción política clara, contundente y decidida para fortalecer la unidad económica, bancaria, fiscal y en definitiva política, un paso hacia más Europa que precisa de cesión de soberanía a favor del interés general y que necesita también medidas a nivel internacional, por eso la reunión del G20 en México se presenta vital. Los dirigentes políticos deben dar la talla y como se dice: pensar en las próximas generaciones y no sólo en las próximas elecciones.