El MNLA ultima una alianza con Bamako frente a AQMI

Correo Diplomático – París / Argel

Argel cree que los rebeldes tuareg han iniciado los contactos con el régimen malí para poner en marcha una ofensiva contra los islamistas que actualmente controlan la Azawad.

El revés sufrido por el Movimiento Nacional para la Liberación de la Azawad (MNLA) ante los extremistas islámicos es una buena cosa, ya que a a los rebeldes tuareg no les quedará más remedio que orientarse hacia el ejército malí“, confía a Correo Diplomático un oficial argelino del Departamento de Inteligencia y Seguridad (DRS, en sus siglas en francés) de paso por la capital francesa. Y es que este escenario parece ser el que a día de hoy privilegian los servicios argelinos y es el mismo que ha sido recientemente puesto en evidencia por el ministro argelino encargado de Asuntos Magrebíes y Africanos, Abdelkader Messahel.

Durante una reunión mantenida el 4 de julio en Argel con Hélène Le Gal, consejera para África del Elíseo, y Jean Félix-Paganon, responsable para el Sahel del Quay d’Orsay, Messahel manifestó ante sus interlocutores su “firme convicción” en una “alteración de las alianzas” en la región. La clave se hallaría, según el responsable de Asuntos Magrebíes y Africanos de Argel, en un reciente encuentro mantenido en algún lugar entre Gao y Niamey entre el jefe de Estado Mayor del MNLA, Mohamed Ag Najim, y el coronel Ag Gamou, un oficial tuareg que ha permanecido fiel al ejército malí y que encontró refugio en Níger con sus casi 600 hombres. “Ambos responsables militares abordaron los detalles de una intervención a gran escala en la Azawad para acabar con los islamistas“, enfatiza el oficial argelino de la DRS.

 

La Azawad salafista

Las semanas pasan y la situación no hace sino empeorar en Malí. En Bamako, el Gobierno de transición se muestra incapaz de avanzar hacia el restablecimiento previo al golpe de Estado operado por el capitan Amadou Haya Sanogo contra el presidente Amadou Toumani Touré, quien ha encontrado refugio en Dakar. En norte del país han impuesto su ley las huestes de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y su organización satélite, el Movimiento para la Unicidad de la Yihad en África del Oeste (MUJAO, en sus siglas en francés), además de Ansar Eddine, dirigida por el otrora dirigente tuareg, Iyad Ag Ghali.

Los salafistas controlan Tombuctú y Gao, mientras que las milicias del MNLA parecen haberse desvanecido en el desierto. La sucesión de informaciones provenientes de la zona son estremecedoras: persecución de cristianos, animistas y musulmanes sufíes, azotes públicos a hombres y mujeres por comportamientos no ortodoxos, prohibición del alcohol y los cigarrillos, obligatoriedad del velo femenino. Lo último ha sido la destrucción a martillazos y hachazos de monumentos sufíes en Tombuctú, patrimonio de la humanidad según la Unesco pero considerados heréticos por los muyahidines.