La destitución del presidente provoca un terremoto institucional en Rumanía

Piotr Kowalski – Budapest

La mayoría parlamentaria de los socialdemócratas del primer ministro, Victor Ponta, los liberales de Crin Antonescu y el PC (conservador), han derrotado a Traian Basescu (en la fotografía), al que acusan de haber violado la Constitución.

La destitución del presidente de Rumanía, el conservador Traian Basescu, por el Parlamento dos años y medio antes del final de su mandato, ha provocado un auténtico terremoto institucional en el Estado balcánico, que ingresó en la Unión Europea (UE) en 2007. La USL -la mayoría parlamentaria de los socialdemócratas del primer ministro Victor Ponta, los liberales de Crin Antonescu y el PC (conservador)- ha derrotado a Basescu, al que acusa de haber violado la Constitución. 258 diputados votaron a favor de la destitución y 116 en contra El Gobierno ha ganado una batalla pero no la guerra, porque la medida adoptada por el Parlamento tendrá que ser aprobada en referéndum el próximo 29 de julio.

La destitución de Basescu es la consecuencia de varias semanas de enfrentamientos políticos entre el jefe del Estado y el primer ministro, que llegó al poder hace apenas 50 días gracias a una moción de censura que hundió al anterior ejecutivo de centroderecha. Las querellas entre Basescu y Ponta han provocado la peor crisis política e institucional desde que Rumanía acabó con la dictadura comunista de Nicoalae Ceausescu, en 1989. Ponta llegó a la jefatura del Gobierno debido al descontento generado por las medidas de austeridad extrema llevadas a cabo por los conservadores para hacer frente a la crisis, pero no logró la estabilidad política que Rumanía necesita. Todo lo contrario: su negativa a dimitir tras ser acusado de plagiar su tesis doctoral complicó aún más el panorama.

Ponta negó la acusación de plagio y aseguró que detrás de esta polémica está la mano alargada de Basescu. Mientras, el Consejo Nacional para la Certificación de Títulos, Diplomas y Certificados (CNATDCU) fue disuelto por el ministro de Educación, Liviu Pop, quien dijo que este organismo no está habilitado para decidir sobre el supuesto plagio de Ponta. Aún así, la comisión de expertos del CNATDCU estableció que el primer ministro plagió “85 páginas de las 400 de su tesis”. Pero Ponta no cambió de postura y acusó al CNATDCU de ser una comisión “política e ilegal”. Por su parte, la Facultad de Derecho donde Ponta defendió su tesis en 2003 se negó a investigar el trabajo del primer ministro, lo que sorprendió a muchos observadores.

 

Enfrentamiento político

El enfrentamiento entre Ponta y Basescu llegó a afectar al propio funcionamiento del Estado. Tanto es así que ambos dirigentes se pelearon públicamente por saber quién iba a representar a Rumanía en la última cumbre de Unión Europea (UE) en Bruselas. Finalmente ganó la batalla el socialista Ponta, a pesar de la oposición del Tribunal Constitucional (TC). Los observadores políticos calificaron de “ofensiva institucional” de Ponta para derribar a Basescu la sustitución de los presidentes del Parlamento y del Senado y del Defensor del Pueblo por personalidades afines a la USL, así como los intentos del Gobierno por controlar el TC.

Estas medidas desencadenaron una gran preocupación por el futuro del Estado de derecho en Rumanía y la UE. ONG como el Comité Helsinki para los Derechos del Hombre y Freedom House denunciaron las “derivas antidemocráticas” de Ponta. Washington, París y Berlín también pidieron a Bucarest el “respeto del Estado de derecho”. Según el politólogo rumano Cristian Ghinea, en su país se está produciendo un “ataque a las instituciones democráticas” por parte de la coalición gobernante. El primer ministro rumano tuvo que anunciar su viaje a Bruselas para “dar garantías” de que “Rumanía es un país estable y el Estado de derecho es respetado”.