La derecha polaca pide castigar la fecundación in vitro

Paco Soto – Varsovia

El partido Derecho y Justicia de Jaroslaw Kaczynski (en la fotografía), que represente el sector más conservador y clerical de la derecha polaca, quiere que los médicos que practiquen la fecundación in vitro vayan a la cárcel.

El partido Derecho y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynski, que represente el sector más conservador y clerical de la derecha parlamentaria polaca, está a favor de que los médicos que practiquen la Fecundación in Vitro (FIV) vayan a la cárcel. Así lo defendió sin ambages uno de los autores de esta propuesta, Jan Dziedziczak, en sesión parlamentaria. El PiS presentó dos proyectos de ley contra la FIV, que no está regulada en Polonia, aunque se lleva a cabo en muchos centros hospitalarios, pero no de forma gratuita. Según ambos proyectos de ley, las mujeres que se sometan a esa práctica no serán penalizadas.

“Queremos un proyecto conforme con la enseñanza de la Iglesia católica, que protege la vida. Los embriones que ya existen tendrían que ser protegidos por el Estado y no deberíamos crear nuevos embriones de manera artificial”, declaró Dziedziczak a la agencia de noticias PAP. En la misma línea, el diputado del PiS manifestó que “bajo ningún concepto es admisible autorizar la destrucción de un ser humano, independientemente de la etapa de su evolución. Es por eso que rechazamos desde el punto de vista ético la fecundación in vitro”. Recientemente, el propio Kaczynski comparó la FIV a “interrupciones del embarazo a repetición”. Hace dos años, el Parlamento rechazó dos proyectos similares de la derecha católica y ultraconservadora que defendían penas de cárcel para los que practiquen y se sometan a la FIV.

La Plataforma Cívica (PO), que lleva casi cinco años gobernando en Polonia, es una formación de centroderecha que tiene en su seno a dirigentes y militantes laicos y dialogantes en cuestiones de orden social, moral y religioso, pero también a una corriente muy conservadora y ligada a la Iglesia católica representada por personalidades como el actual ministro de Justicia, Jaroslaw Gowin. La izquierda socialdemócrata (SLD) ha mantenido una posición pusilánime sobre esta cuestión y la única fuerza parlamentaria –tercera en la Cámara baja- que defienda la FIV y se atreve a enfrentarse a la Iglesia es el partido liberal y anticlerical Movimiento Palikot, dirigido por Janusz Palikot.

 

Iniciativas conservadoras

La derecha radical y los obispos han promovido iniciativas contra la FIV, como el grupo ‘Contra in vitro’, que ha recogido centenares de miles de firmas en contra de la legalización de esta práctica. La cúpula eclesiástica considera que la FIV es “una especie de aborto refinado” y un obispo, monseñor Henryk Hoser, llegó hasta calificar a sus partidarios de “esquizofrénicos morales”. Otros prelados comparan la FIV con los experimentos que llevaban a cabo los científicos nazis en los campos de exterminio. Tras la caída del comunismo, en 1989, la Iglesia católica polaca, que desempeñó un papel muy activo en la lucha contra la dictadura, hizo todo lo posible por controlar los comportamientos e ideas de los polacos y presionar al poder democrático.

La Iglesia logró la casi total prohibición del aborto, pone muchos reparos al divorcio y se opone radicalmente a cuestiones como la FIV, los contraconceptivos, las relaciones sexuales prematrimoniales y los matrimonios homosexuales. Aunque la influencia de la Iglesia sigue siendo importante, ha disminuido notablemente en los últimos años. El crecimiento económico y la modernización social que vive Polonia han desencadenado un rápido proceso de secularización. Tanto es así que la mayoría de los polacos -60%, según datos oficiales de la Iglesia- no acude a misa los domingos y los valores conservadores católicos tienen cada vez menos arraigo en la población.