Putin acorrala a la oposición

Paco Soto – Varsovia

El nuevo arsenal represivo en manos del poder encarnado por el presidente, Vladimir Putin, ha hecho cundir la voz de alarma en muchos sectores sociales y políticos

El régimen de Putin ha puesto en marcha en las últimas semanas una serie de leyes aprobadas por la Duma (Parlamento) que tienen un solo objetivo: controlar a la oposición y acabar con las protestas callejeras. Con la ley en la mano, el poder podrá a partir de ahora prohibir la actividad de las ONG a las que considere vinculadas al extranjero y el Código Penal contempla nuevas disposiciones que le hacen la vida aún más difícil a los opositores. La cárcel, sanciones y multas astronómicas serán las armas del Kremlin contra los contestatarios. Ya lo eran antes, pero ahora Putin y sus acólitos tienen el camino más allanado para gobernar como quieran. La Duma también ha aprobado una ley para el control de Internet. El objetivo oficial es luchar contra delitos como la pedofilia o la apología del suicidio, pero las fuerzas opositoras denuncian que el poder quiere controlar la Red, porque es un arma eficaz de los opositores.

Varias ONG como el Instituto Sakharov y Transparency International, que lucha contra la corrupción, han protestado y los opositores han creado el Comité del 6 de Mayo, que organizará un acto de protesta el próximo 26 de julio para apoyar a los manifestantes detenidos y procesados en las últimas semanas, pero no parece que el Kremlin vaya a tenerlo en cuenta. La politóloga del Instituto Carnegie Lilia Chevtsova explica que “los dipiutados obedecen al poder por miedo a las represalias”. En esta ocasión, el Kremlin tiene como aliados a Rusia Unida (RU), la formación gubernamental que dirige el primer ministro, Dimitri Medvédev, el Partido Comunista (PCR) y los ultraderechistas del Partido Liberal Democrático (PLD) de Vladimir Zhirinovski, que están a favor de acabar con “los verdaderos agentes, los que destrozaron el país”.

Una de las leyes que ha sido aprobada por la Duma es la que persigue la “calumnia”, un concepto tipificado por el Código Penal ruso que contempla multas y trabajos obligatorios para los que se atrevan a criticar a representantes del Estado, como jueces y fiscales. Con esta ley en la mano, el famoso bloguero opositor Alexei Navalni, se arriesga a ser condenado si sigue fustigando al “partido de bandidos y ladrones” que, en su opinión, es RU. Algunas personalidades, como el jefe de la Comisión Consultiva de Desarrollo de la Sociedad Civil y los Derechos Humanos, Mijaíl Fedótov, y el defensor del pueblo, Vladimir Lukin, trataron de convencer al presidente Putin de que aplazara la aprobación de la ley sobre las ONG y sobre la calumnia, pero el jefe del Estado no lo consideró oportuno.

 

Protesta de Wikipedia

El nuevo arsenal represivo en manos del poder ha hecho cundir la voz de alarma en muchos sectores sociales y políticos, y es por este motivo que la versión rusa de Wikipedia decidió cerrar su servicio durante un día en señal de protesta. Fuentes de Wikipedia aseguraron que las leyes aprobadas por la Duma quieren aplicar “la censura de Internet en Rusia”, lo que afectaría a cualquier página.