La Policía rusa descubre una secta islámica en un bunker

Paco Soto – Varsovia

Los sectarios estaban dirigidos por una persona que se autoproclamó “profeta” y vivían en el bunker sin luz, ni calefacción ni conductos de ventilación.

La Policía rusa descubrió recientemente a unas sesenta personas, entre las que se encontraban 15 niños, pertenecientes a una secta islámica que vivía desde hace 10 años en un laberinto subterráneo. Los sectarios estaban dirigidos por una persona que se autoproclamó “profeta” y vivían en el bunker sin luz, ni calefacción ni conductos de ventilación. Según informaron las autoridades rusas, la secta había construido encima de la instalación subterránea una casa de ladrillos rojos de tres pisos, equipada de un minarete. Situada a unos 800 kilómetros al este de Moscú en la periferia de Kazan, en la República rusa de Tatarstan, la secta vivía completamente al margen de la población.

Una joven de 17 años embarazada fue descubierta en ese espacio “insalubre” y organizado como un “laberinto”, de unos 700 metros cuadrados, informó el Ministerio del Interior local. La portavoz de este ministerio, Tatyana Moroz, contó a los medios de comunicación que los niños tuvieron que ser hospitalizados, y los médicos detectaron que habían sufrido malos tratos. Los adeptos de la secta rendían culto a Faïzakhman Satarov, un hombre de 85 años que se autoproclamó “profeta” en 1964. Satarov impedía a los miembros de la secta cualquier contacto con el exterior. La secta fue desmantelada en el marco de una investigación policial sobre el asesinato del religioso Valiulla Yakupov a mediados de julio.

 

Servidor de Satán

En una entrevista con el diario Komsomolskaya en 2008, Faïzakhman Satarov criticó a los religiosos musulmanes que desde los tiempos de la URSS viajaban al extranjero para promover la libertad religiosa en el imperio soviético. El “profeta” dijo el periodista ruso: “Así fue como me convertí en un servidor de Satán”. El líder de la secta aseguró que tenía seguidores en otras localidades de Tatarstan y en provincias cercanas al río Volga. Sus posturas fueron criticadas por varios religiosos islámicos. En este sentido, Rais Suleimanov, un teólogo de Kazan, recordó que “el islam afirma que el único profeta es Mohamed”.