La Polonia carca acosa a Madonna

Paco Soto – Varsovia

“Las actuaciones de Madonna atacan a la fe católica”, estiman los detractores al concierto de la diva del pop en la capital polaca.

La ultraderecha católica polaca, que tiene el apoyo de gran parte de la jerarquía eclesiástica y de medios como la emisora Radio Maryja, el diario Nasz Dziennik y la revista Gazeta Polska, volvió a la carga, y esta vez el enemigo a abatir era Madonna. Un colectivo de jóvenes integristas, ‘Cruzada de la Juventud (Krucjata Mlodych), impulsó una campaña contra el concierto que la musa del pop estadounidense, conocida por su extravagancia y espíritu provocador, ofreció en el renovado Estadio Nacional de Varsovia el pasado 1 de agosto, porque “ofende a Jesucristo”. En su cruzada particular, los jóvenes católicos ultraconservadores organizaron una recogida de firmas contra el concierto que recibió el apoyo de decenas de miles personas.

“Protesto contra su concierto”, manifiestó este colectivo en su página web, Protestuj.pl, donde bajo el título “No voy al concierto de Madonna”, reproduce un texto que incluye una imagen de la cantante pop que imita la crucifixión de Jesús. La web señala que “las actuaciones de Madonna atacan a la fe católica, porque durante sus conciertos ofende a Jesucristo, incendia crucifijos y se coloca coronas de espinas (en la cabeza). También promueve la homosexualidad, la voluptuosidad al besar a otras mujeres y la pornografía al hacer gestos y adoptar posturas impúdicas”. Además, los jóvenes integristas consideraron intolerable que el concierto se llevara a cabo el mismo día que en Polonia se conmemoró el 68 aniversario de la insurrección de Varsovia contra la ocupación nazi.

 

Protestar, “un deber moral”

Varias asociaciones de ex combatientes polacos también se mostraron contrarias al concierto de Madonna por el mismo motivo. “Protestar es nuestro deber moral”, advirtió el colectivo integrista. “Los polacos estamos cansados de tantas provocaciones, y es por eso que pedimos a la población que proteste en la calle e impida la celebración del concierto”, declaró a Correo Diplomático Marek, uno de los jóvenes varsovianos que ha impulsado el boicot. Tres sacerdotes católicos, los Padres Andrzej Grefkowicz y Pawel Pajak y el jesuita Robert Wiecek, llamaron a los files a rezar para conseguir la prohibición del concierto. Jozef Kloch, portavoz de la Conferencia Episcopal polaca, no quiso comentar este polémico asunto.

Finalmente, el concierto tuvo lugar y reunió a decenas de miles de personas, varsovianos y de otras ciudades de Polonia. Un reducido grupo de integristas protestó en los alrededores del Estadio Nacional, pero no consiguió alterar la normalidad del espectáculo. A petición del Ayuntamiento de Varsovia, los organizadores del show aceptaron el pase de un cortometraje de dos minutos sobre la sublevación de la capital de Polonia contra el ocupante nazi, que costó la vida a 200.000 personas.

 

Primer boicot

No es la primera vez que Madonna es boicoteada en Polonia. El 15 de agosto de 2009, que es el día de la festividad de la Asunción de la Virgen y jornada de las Fuerzas Armadas en Polonia, un concierto de la reina del pop en Varsovia fue boicoteado por el Comité de Defensa de la Fe y la Tradición ‘Pro Polonia’. Ese colectivo envió una carta al presidente del país, el difunto Lech Kaczynski, para que impidiera el concierto, porque coincidía con una fiesta religiosa y una conmemoración militar. Los integristas, alentados por Marian Brudzynski, que estuvo relacionado con el partido ultraderechista y antisemita Liga de las Familias Polacas (LPR), se movilizaron para alcanzar su objetivo, llegando incluso a rezar cada día, a partir del 1 de agosto, delante del Ayuntamiento de Varsovia. El ex presidente y ex líder del sindicato Solidaridad, Lech Walesa, también se unió al carro de los radicales, porque consideró que el concierto era “una provocación satánica”. Pero el Gobierno de Donald Tusk y el Ayuntamiento de Varsovia no cedieron a las presiones de los integristas y Madonna reunió a unos 100.000 espectadores en la capital polaca.