El yihadismo tuareg busca desmarcarse de AQMI

Correo Diplomático – Bamako

El líder de Ansar Dine, Iyad Ag Ghali (en la fotografía), cree que cambiar la bandera negra de AQMI por una bandera blanca contribuirá a que su movimiento islamista sea mejor aceptado por la población del norte de Malí.

El líder de Ansar Dine, el ex dirigente del movimiento tuareg Iyad Ag Ghali, pretende cambiar la bandera negra islamista de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) por una bandera blanca con el objeto de destacar a su organización y convertirla en un producto eminentemente malí. Hace algo más de un mes de que Ag Ghali intenta convencer a sus huestes para cambiar el distintivo, que a partir de ahora incluiría, sobre un fondo blando, un sable y un fusil kalachnikov rojo con un Corán superpuesto. El líder de Ansar Dine considera que con estas modificaciones en la bandera su organización será más visible y se desmarcará de AQMI, que tiene una agenda regional que sobrepasa las fronteras del estado malí. El objetivo último es que el nuevo Gobierno islamista sea mejor aceptado por la población local.

 

Ganarse las simpatías de la población

El pasado 1 de agosto, Iyad Ag Ghali mantuvo un encuentro con Abdelhamid Abou Zeid, uno de los principales emires de AQMI en el Sahel, para explicarle sus intenciones. Tras haber roto juntos el ayuno del mes sagrado musulmán de ramadán, “los dos hombres discutieron durante más de tres horas sobre ésta y otras cuestiones”, han destacado fuentes locales consultadas por Correo Diplomático. Las mismas fuentes han puesto de relieve que Ag Ghali habría convencido a su interlocutor del interés de disociar ambos movimientos – Andar Dine y AQMI – y acentuar el carácter estrictamente malí del nuevo poder islamista en la Azawad, la parte norte del país.

Y es que después de haberse impuesto fácilmente al ejército de Bamako y de reducir a la mínima expresión al tuareg y laico Movimiento Nacional para la Liberación de la Azawad, son las poblaciones locales las únicas que plantean una cierta resistencia a la hegemonía islamista. Esto quedo de manifiesto recientemente en Gao, cuando una espontánea protesta popular impidió la amputación pública de una mano a un ladrón. De ahí que durante durante las últimas semanas la cúpula islamista haya multiplicado las medias para ganarse las simpatías de la población. Un ejemplo lo encontramos en Tómbuctú, donde los combatientes mauritanos y argelinos de AQMI han cedido el mando de los puestos de control a los islamistas tuareg.