Polonia: El primer ministro se enfrenta a otro escándalo de corrupción

Paco Soto – Varsovia

Según la investigación, Michal Tusk, hijo del primer ministro polaco, conocía las dudosas prácticas que llevaba a cabo Marcin Plichta, para quien trabajaba y que, entre otros, dejó en la ruina a numerosos pequeños accionistas.

La presunta implicación del hijo del primer ministro polaco, el liberal de centroderecha Donald Tusk, en un escándalo de corrupción a gran escala, ha colocado a este dirigente al borde del precipicio. A mediados del pasado mes de agosto, los medios de comunicación revelaron que Michal Tusk trabajaba para Marcin Plichta, un empresario de 28 años que fue condenado en seis ocasiones por fraude y malversación de fondos y dirigía Amber Gold, una firma en quiebra que dejó en la ruina a numerosos pequeños accionistas y hundió a la compañía aérea de bajo coste OLT Express, que era de su propiedad. Según los investigadores, Michal Tusk conocía las prácticas de dudosa legalidad que llevaba a cabo Plichta, y el semanario Wprost aseguró que el empresario desempeñaba sus actividades delictivas en un clima de absoluta impunidad.

Donald Tusk defendió su honorabilidad y la oposición ultraconservadora capitaneada por el PiS de Jaroslaw Kaczynski pidió al jefe del Gobierno que asuma sus responsabilidades políticas en este turbio asunto. Mientras, el hijo del primer ministro reconoció únicamente que había trabajado como asesor de Plichta en OLT Express. Para el diario católico ultrarradical Nasz Dziennik, la contratación del hijo del primer ministro por Amber Gold “rebaja la confianza de los polacos en las instituciones del Estado”. Por su parte, el diario liberal Gazeta Wyborcza pidió disculpas a sus lectores por haber aceptado que Michal Tusk trabajara como periodista en dicho rotativo mientras ejercía de asesor de la compañía aérea de Amber Gold.

 

Denuncia

En este contexto, la ONG anticorrupción Stop Korupcji puso una denuncia con el objetivo de que la justicia investigue hasta las últimas consecuencias la trama de corrupción presuntamente dirigida por Marcin Plichta. El hundimiento de Amber Gold desveló también la presunta implicación de algunos miembros del aparato judicial en este escándalo. Es por este motivo que el fiscal general de Polonia, Andrzej Seremet, pidió la dimisión del fiscal de Gdansk (norte del país) y anunció medidas disciplinarias contra seis de sus colaboradores.

El diario Gazeta Wyborcza calificó esta decisión de “purga después de Amber Gold”. La justicia considera que el fraude de Amber Gold, que prometía a sus clientes unos intereses anuales del 16,5% si invertían en un valor como el oro, podía haberse evitado si la fiscalía de Gdansk hubiese actuado en consecuencia. Unas 700 víctimas del fraude reclaman la devolución de más de 32 millones de euros. Así las cosas, el caso de la empresa de Marcin Plichta y las negligencias de la fiscalía de Gdansk y los tribunales obligó al Parlamento a abordar esta cuestión.

 

Sin comisión de investigación

Pero al final, la Cámara baja polaca rechazó la moción a favor de la constitución de una comisión parlamentaria de investigación del caso presentada por el PiS. Toda la oposición votó a favor, pero la coalición gobernante, formada por dos partidos de centroderecha, la Plataforma Cívica (PO) de Donald Tusk y el PSL, dispuso de una mayoría suficiente para rechazarla. Tusk intervino durante 40 minutos y dijo que el escándalo de Amber Gold “es para mí una experiencia importante. No sólo como primer ministro sino también como padre. Plantea un dilema: ¿Cómo trazar los límites de seguridad y control sobre nuestros familiares?”.

El ministro de Justicia, Jaroslaw Gowin, anunció una modernización del sistema de comunicación entre la justicia y el mundo empresarial y mayor control del Parlamento sobre la fiscalía. El diario conservador Rzeczpospolita calificó la sesión parlamentaria de “mísero espectáculo del primer ministro y sus ministros”. Para el semanario de derecha Uważam Rze, “bajo el reinado de Donald Tusk, la corrupción, el nepotismo y el clientelismo han seguido prosperando en Polonia”. El pasado mes de julio, el Ejecutivo de Tusk se vio afectado por un caso de nepotismo a gran escala que incluye a ministros, altos cargos, dirigentes y militantes de los dos partidos de la coalición gubernamental.