Las autoridades polacas exhuman a víctimas del régimen comunista

Paco Soto – Varsovia

Las exhumaciones tuvieron lugar en el cementerio militar de Powazki, donde hace años se trata de localizar e identificar a nuevas víctimas de la represión durante la dictadura comunista polaca dependiente de la URSS.

Las autoridades civiles y religiosas de Varsovia homenajearon recientemente a un total de 112 personas que fueron asesinadas por el régimen comunista polaco entre 1947 y 1956 y enterradas en fosas comunes. Los restos mortales de estas víctimas fueron exhumados para proceder después a su identificación, según informaron los medios de comunicación del país centroeuropeo. La identificación de los muertos se llevará a cabo durante los próximos dos meses. El homenaje oficial tuvo lugar frente a los ataúdes donde fueron depositados los esqueletos de los fallecidos, que fueron trasladados a un cementerio situado al norte de Varsovia. El director a cargo de la investigación, Krzysztof Szwagrzyk, que es miembro del Instituto para la Memoria Nacional (IPN), un organismo público que investiga los crímenes del nazismo y del comunismo en Polonia, explicó que “el último día de trabajo fuimos capaces de encontrar las gafas y una medalla con la Madre de Dios escondida en la ropa de una de las víctimas”.

Las exhumaciones tuvieron lugar en el cementerio militar de Powazki, en Varsovia, donde autoridades, investigadores e historiadores llevan años tratando de localizar e identificar a nuevas víctimas de la brutal represión que tuvo lugar en Polonia durante la dictadura comunista polaca dependiente de la URSS, que empezó su andadura sangrienta después de la Segunda Guerra Mundial y se derrumbó pacíficamente en 1989. El régimen dictatorial polaco, obedeciendo órdenes de Moscú, sobre todo en sus primeros años de existencia, asesinó, detuvo y deportó a la URSS a decenas de miles de opositores. Entre las víctimas de aquellos años terribles para el pueblo polaco se encontraban personalidades tan relevantes como Witold Pilecki, el hombre que entró voluntariamente en el campo de exterminio nazi de Auschwitz para informar a los Aliados sobre lo que sucedía en este lugar de muerte y desolación, o el general Emil Fiedorf, líder de la sublevación de Varsovia contra las tropas ocupantes de la Alemania de Hitler, que tuvo lugar el 1 de agosto de 1944 y se saldó con más de 200.000 muertos.

 

Fosas comunes

El IPN calcula que cerca de 200 cadáveres de víctimas del estalinismo permanecen enterrados en fosas comunes del cementerio varsoviano de Powazki y en la mayoría de los casos no existen indicaciones sobre la identidad de los cuerpos. Una parte importante de las víctimas fueron asesinadas por los servicios de seguridad y eran opositores activos a la imposición de la dictadura comunista y destacados miembros de la guerrilla que combatió a los nazis durante la ocupación alemana de Polonia.