Putin cumple años dando caña a la oposición

Evgueni Medvédev-Moscú

La policía detiene a un manifestante que protesta en las calles de Moscú por el encarcelamiento de las jóvenes cantantes del grupo Pussy Riot y el régimen de Putin


El presidente y hombre fuerte de Rusia, Vladimir Putin, cumplió 60 años en San Petersburgo, su ciudad natal, y recibió felicitaciones de muchas instituciones: el Gobierno de Moscú, los presidentes de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la Iglesia ortodoxa y el conjunto de la clase política rusa. Putin, que procede de los servicios secretos soviéticos (la antigua KGB), recibió muestras de cariño de sus familiares y amigos, pero también tuvo que aguantar la crítica y  mofa de reducidos grupos opositores en las calles de Moscú y San Petersburgo. En la capital rusa, los piquetes de opositores se manifestaron gritando “mandemos a la jubilación al abuelo”. Algunos manifestantes se vistieron de presidiarios, otros utilizaron unos gorros parecidos a los que usaban las jóvenes cantantes del grupo de rock Pussy Riot que fueron encarceladas por haber criticado a Putin y pedido a la Virgen María que echara al  presidente ruso del poder. Las tres jóvenes se disfrazaron con unos gorros y actuaron en la catedral ortodoxa de Cristo Salvador, en Moscú, el pasado mes de febrero, y fueron inmediatamente detenidas por los agentes de seguridad. La Policía se empleó a fondo, tanto en Moscú como en San Petersburgo, y detuvo a varios manifestantes. Los medios oficiales no se hicieron eco de las protestas ciudadanas, pero dedicaron  mucho espacio para ensalzar la figura del nuevo zar del Kremlin con motivo de su cumpleaños. Putin se dejó querer por los empalagosos medios oficiales y en un reportaje donde el mandatario ruso saboreaba un plato de requesón con miel, refiriéndose a este producto lácteo tan apreciado por los eslavos, explicó que el patriarca ortodoxo Kiril le manda regularmente ese manjar de los dioses. Esa fue la cara amble que quiso mostrar Putin antes los rusos. Pero también utilizó su rostro más antipático cuando tachó de “correcta” la sentencia que mandó a prisión a las tres integrantes del grupo Pussy Riot. “No se pueden socavar las bases de la moral, la moralidad y destruir el país”, sentenció Putin, quien también se aseguró  que él no se aferra al poder, como les acusa la oposición.